La casta, la secta y la Sexta

Pablo Iglesias estaría dispuesto a peregrinar al Vaticano y pedir protección al papa Francisco para que le salve de la famélica jauría de cristianísimos lobos que le persiguen. No es paranoia; es que a los de Podemos les persiguen a uña de caballo y pezuña de burro y a Pablo se le van cerrando todos los refugios mediáticos. La Sexta, que le acogió primero como opinador y luego como político, parece que se ha unido a la campaña de acoso, tal vez forzada por las altas instancias planetarias que mantuvieron en su órbita al rebelde de la coleta como protagonista, o principal antagonista, en una tertulia plural en la que no faltaban políticos de casta y periodistas encastados y encastrados en el ejército enemigo, con el ubicuo Paco Marhuenda en cabeza. El sábado pasado el canal que aupó a Iglesias con sus frecuentes convocatorias y le permitió foguearse y batirse con éxito, se pasó al lado oscuro. Al frente de la maniobra Eduardo Inda, experto en las guerras más sucias del mundo. Y como munición la entrevista de Ana Pastor en El Objetivo (esta vez el objetivo no era la objetividad sino Pablo Iglesias). Una entrevista troceada y manipulada, trufada de incisos malévolos y subrayada por subtítulos que incidían en calificar las respuestas del “objetivizado” como “evasivas”. Los subtítulos permanecían en pantalla incluso cuando en el plató ya se hablaba de otra cosa, la orquesta desafinaba y Eduardo Inda, sonrisa más falsa que un billete de dos euros, remilgado, melifluo y avieso repetía como mantra su calumnia, sin escuchar más voz que el eco de la suya, ni más opinión que la propia. El calumniado no estaba presente pero cada vez que su nombre, o su idea, salían a relucir en la conversación, Inda metía su miserable cuña.

Lo que viene a continuación es un ejemplo imaginario de la táctica Inda de interrogatorio:

-INDA: Después de haber robado dos millones de euros, dígame señor Mengánez ¿qué opina de la corrupción política?.

-MENGÁNEZ: Perdone, pero yo nunca he robado dos millones de euros.

-INDA: No ha respondido usted a mi pregunta. ¿Qué piensa de la corrupción política alguien que ha robado tres millones de euros?.

-MENGÁNEZ: ¿Tres? ¿Ahora son tres?

-INDA: Usted sabrá cuántos fueron. Dos, tres, veinte, pero haga el favor de responder qué piensa de la corrupción política después de robar…

-MENGÁNEZ: No lo sé porque yo no he robado ni dos ni tres ni… ¿lo entiende?

-INDA: Se le entiende todo. No sabe si robó dos o tres millones de euros, pero…

 

No vi en directo la entrevista de Ana Pastor y me tengo que atener a la versión manipulada y mutilada con los comentarios de Inda y los subtítulos de la Sexta, o de la Secta. Las entrevistas interrogatorio de Ana Pastor no suelen ser nada complacientes, lo que celebro, aunque, tal vez por la descontextualización del programa de La Sexta Noche, me pareció que cargaba especialmente las tintas para demostrar que no se casa con nadie y  que puede seguir sin sonrojarse las recomendaciones de un grupo empresarial omnímodo que quiere ganar en todos los paños aunque todos sepan cual es su verdadera apuesta en este juego. Cuando hay un objetivo la objetividad no es posible.

Un ejemplo: Para que un diario fuera objetivo tendría que sortear el orden de aparición y relevancia de las noticias que publica sin criterio alguno. Tal es mi subjetiva opinión, no tengo otra. Sólo soy un sujeto.