Caballo de Troika

Esta vez dentro del caballero de madera venían los hombres de la Troika y los griegos dejaron que el armatoste cruzara sus murallas, era un regalo envenenado que, con el pretexto de rescatarles, expolió sus últimos recursos y les convirtió en rehenes a perpetuidad llevándoles a una austeridad forzosa, a una purga radical que les ha dejado exhaustos y  a la intemperie como escarmiento para los díscolos hijos del Sur.

España no es Grecia, Grecia no es España, pero su troika es nuestra troika y estamos uncidos a ella, sumisos y domesticados. Presentadores y contertulios, analistas y observadores de lo obvio se esfuerzan para pronunciar estos días los nombres helenos, las elecciones griegas han focalizado la atención política y han multiplicado las comparaciones: Syriza no es Podemos, el PP no es Nueva Democracia, pero la presencia en campaña de Pablo Iglesias y de Mariano Rajoy han recalcado las similitudes, difuminado las diferencias y procurado la homologación entre los resultados de Atenas y los futuribles resultados españoles. Si Syriza, que ha superado la amenaza del miedo provocado por sus rivales, consigue sacar adelante una mínima parte de su programa, el llanto y el crujir de dientes se instalarán entre las desoladas huestes del PP. Radicales de izquierdas,  si  los radicales de izquierdas , sin dejar de serlo, pueden gobernar en un país de la UE sin que se conmuevan los pilares del viejo continente, todas las recetas y las dietas, las hipotecas y los planes de austeridad de la Troika habrán reafirmado una vez más su absoluta incompetencia a la hora de pastorear los mercados periféricos y conformarlos  a su imagen y semejanza, imagen de usureros, semejanza de trileros, saqueadores en cuadrilla, bárbaros del Norte especulando con las ruinas de la civilización.

Desconfía de los griegos que hacen regalos, dice un proverbio latino refiriéndose al Caballo de Troya. Desconfía de los que hacen regalos a los griegos sería su adaptación de hoy. La Troika había dejado la recuperación helena “ad calendas graecas”, el calendario griego no tenía idus, ni calendas como el romano, dejar algo para las calendas griegas era olvidarlo para siempre, al menos de que en Grecia cambiaran de calendario, y han cambiado. Europa no puede prescindir de Grecia sin dejar de ser Europa, pero Europa es algo más que la UE, los griegos, que lo sabían por ciencia, hoy lo saben por experiencia.

Las elecciones griegas han quitado parte de protagonismo a Luis el Cabrón que ha dejado (provisionalmente) la cárcel de Soto del Real para irrumpir en la palestra con la lengua suelta y el ánimo belicoso. En previsión de esta salida impetuosa, el PP había nombrado ya un gladiador, Rafael Hernando, para enfrentarle, pero la esgrima del “Potro de Guadalajara” es demasiado tosca, no es un fino estilista sino un fajador que parece sonado tras los últimos “rounds” y ha vuelto a una infancia de caca, culo y pis y bocas lavadas con lejía. Hernando, no te ajunto.