La ficción supera a la realidad

Leo en Los Angeles Times que los realities están de capa caída en Estados Unidos. Impresionante, ¿verdad? El que yo lea periódicos extranjeros, digo. Lo otro es normal.

La tesis que defiende el columnista Scott Collins es que básicamente los formatos empiezan a agotarse. ¿Presumimos? aquí de ser el único país que ha alcanzado la décima edición de Gran Hermano, cuando los Supervivientes americanos se mueven ya por la decimoséptima entrega. Algo parecido ocurre con concursos como Deal or no deal, traducido aquí como Allá tú, con ediciones semanales, diarias, en prime time, etc. Al final todo acaba quemándose. Miren el peinado de la duquesa de Alba, a modo de ejemplo.

El otro motivo expuesto es la propia recesión económica. Para ver gente pasando penurias, no nos hace falta mirar a los famosetes en Honduras, sino que basta con asomarnos a la ventana. En el caso de que podamos permitirnos una. El público emigra hacia una televisión escapista, como hiciera en los 80 con los culebrones. Ahora triunfan las series de corte fantástico como Entre fantasmas y comedias alocadas del estilo de 30 Rock o Cómo conocí a vuestra madre.

¿Por qué en España Gran Hermano sigue arrasando? ¿Es culpa de la ESO? ¿Nos han dejado tontos los politonos? No descartemos ninguna posibilidad, pero pensemos que en el fondo no es tan diferente la opción española de la americana. ¿Qué hay más alejado de nuestra realidad cotidiana que lo que ocurre entre los muros de la cárcel catódica de Guadalix de la Sierra? Nuestros realities han crecido sobre sí mismos hasta construir un universo propio que para sí quisieran muchos guionistas. Es más, el marchamo de la telerrealidad permite introducir personajes y situaciones que cualquier experto en márketing en su sano juicio (y más de un abogado) nos tiraría para atrás.

Almudena

No seré yo quien haga ningún comentario más

Las series que triunfan también se alejan de nuestro día a día. Aída comienza a flojear (también es que la repiten más que los Evangelios), destaca El internado, Sin tetas no hay paraíso y opciones nostálgicas como Amar en tiempos revueltos y Cuéntame. Que entonces también se pasaba mal y salimos adelante, nos dice el inconsciente colectivo.

¿Y qué me dicen de la serie fantástica y de evasión por excelencia? Los Serrano, por supuesto. ¿O aún no se han enterado de que al final todo es un sueño.