Es Internet, estúpidos

Cualquier internauta más o menos interesado, sabía desde hace días que Efrén iba a escoger a Soraya. Otra cosa es que le importara. Es más, otra cosa es que supiera quién narices son Efrén y Soraya.

Para las personas normales que no lo saben, explico que son dos concursantes de Mujeres y hombres y viceversa, ese concurso en el que una manga de actrices se comportan como lobas en celo para hacerse con el ¿amor? de otro actor que al final escoge a su pareja ideal. Entiendan “pareja” e “ideal” en un sentido muy amplio. Otras veces es la chica la que escoge, como en la vida real, pero ese es otro tema.

Lo malo que tienen los programas enlatados es eso: que se enlatan antes de su emisión. Al contrario de lo que pasa con las sardinas, eso hace que su frescura desaparezca como el whisky en casa de Sabina. Hace 25 años, podías ocultar que Darth Vader es el padre de Luke Skywalker hasta llegar a las salas cinematográficas. En plena era de Internet y de los famosetes en formato clínex, sólo la edad de Sara Montiel permanece como un secreto inmarcesible.

Mujeres y hombres y viceversa

– No sé si escogerte a ti.

– Dice en Internet que sí, así que espabila.

Me imagino a un directivo de Telecinco viendo su preciosa sorpresa saltar a la Red y planeando cómo demandar a Internet. Así, en general. Lo que no me imagino es la cara que habrá puesto al ver que a pesar de la filtración el programa batía récord de espectadores y cuota de pantalla. ¿Pensará que los más de tres millones de televidentes de este miércoles son los que no tienen conexión en este país? ¿Habrá colapsado? ¿Habrá llamado a Paolo Vasile para decirle que se han equivocado? Yo apuesto a que habrá hecho lo posible en la reunión de audiencias de esta mañana para que no se vinculara de ninguna manera el programa con Internet. A ver si van a tener que contratar gente que sepa de esas cosas y se va a joder el chiringuito.

A Telecinco ya le han destripado varios finales y les ha salido muy bien en los recuentos de share: Los Serrano y la muerte de Lucía, Yo soy Bea, Sin tetas no hay paraíso… La respuesta ha sido una buena demanda a todo el que se meneara y a rasgarse las vestiduras con el (anticuado) concepto de propiedad intelectual que manejan en la carretera de Fuencarral.

Lo más curioso es que ellos mismos anuncian cuando alguien se lleva el bote en Pasapalabra para asegurarse la audiencia. ¡Y nadie demanda al departamento de prensa de la casa!

De momento.