Mi televisión y otros animales

La muerte tenía un precio

¿Qué mejor que un titular estilo periódico deportivo para contarles en directo la decadencia de occidente? No hace ni una semana desde que Ferrán Monegal presagiara en este mismo periódico que llegaríamos a ver un suicidio instigado en directo. Casi, casi.

Solemos dar por sentado que la gente va a la tele por la pasta (y no me refiero al rancho del comedor). Aunque en general sea cierto, hay notables excepciones como Julián Me-van-a-embargar-y-no-veré-un-euro-por-contar-mi-mierda Muñoz. Otra a la que podríamos situar entre las salvedades es Jade Goody. Esta británica ya se hizo famosa por insultar a otra concursante de origen hindú en la casa de Gran Hermano. Con esto provocó un conflicto internacional y me convenció de que cuando hablo de la decadencia de occidente, peco de etnocentrismo.

Por lo que este pequeño animal televisivo ha vuelto al centro de la polémica es porque ha vendido a una cadena la exclusiva de su muerte. Para que luego a los tacaños nos digan chorradas de ser los más ricos del cementaerio. La joven sufre un cáncer terminal y una televisión ha pagado por sus últimos minutos de vida por nada menos que 100.000 libras. Y luego yo digo que me mato a trabajar para llegar a fin de mes.

Además de la exclusiva que te mueres, también ha vendido su boda a una revista. Una fecha muy especial tras la que, si todo va bien, podrá afirmar con poco margen de error que ha sido "el día más feliz de su vida".

¿Creen que me paso con el humor negro? Sólo digo que no soy yo quien vendió su muerte a una cadena que se llama LivingTV. ¿Pondrán el clásico rótulo "live" para la emisión en directo? Sólo deseo que si en España hay contrapartida se la encarguen a La noria, ese programa capaz de afirmar que el asesino de la ballesta y su mujer se enamoraron por "un flechazo".

Más allá de su sentido del humor (británico, sin duda), prefiero no juzgar a la pobre Jade, que bastante tiene con lo que tiene. Dice, además, que quiere dejarle el dinero a sus hijos. Será para que paguen los años de terapia que les llevará superar que cada poco aparezca su madre muriéndose en los zapping.

El canal LivingTV tiene también sus razones para emitir este espectáculo tan único en el devenir de las personas. Antes de criticar, ¿nos parecería mal presenciar un nacimiento en directo? ¿Y una concepción? Si hablamos de exclusivas pagadas, es que no eran los únicos interesados en producir el programa. Iba a cobrar Antonio Lobato lo que cobra si no fuera por la sacrosanta ley de la oferta y la demanda.

Por último, el público también tendría sus propios motivos: el morbo, la curiosidad, el miedo a la muerte, que en los demás canales pongan un rollo...

La ética me da un terrible dolor de cabeza. Voy a ver si le vendo mi jaqueca a una tele local.

Actualizado: Vaya, parece que al final lo de que vendía su muerte era un simple rumor y sólo vende la boda. Tendremos que conformarnos con la "bazofia" autóctona.