Miénteme (dime que te gusto)

Clinton, Nixon y O.J. Simpson. Tres conocidos mentirosos (o presuntos mentirosos) de la historia de Estados Unidos. Y todos sus apellidos acaban en “-on”. ¡Chúpate esa, Fríker! ¿A que de esto no te habías dado cuenta?

Tienen algo más en común. A los tres (entre otros muchos famosos) se les llama embusteros a la cara en Lie to me, la última serie que protagoniza ni más ni menos que ¡Tim Roth! A que mola, ¿eh?

Pues no. Os he engañado. (jijiji)

La verdad es que la idea prometía: un detector de mentiras humano que se dedica a… er… detectar mentiras. Al menos es coherente. Pero ahí se acaba la gracia, para mí. Una vez pillas la dinámica, es un procedural más.

(Hola, soy el reverso no pedante del Anómalo. Una parte muy pequeñita de su personalidad, como comprenderéis. Vengo a aclararos que procedural es como llaman en yankilandia a las series en las que en un mismo capítulo se plantea y resuelve un misterio. Desde Jessica Fletcher a CSI, pasando por House o Hermanos & detectives. Por ejemplo, Los Serrano no es un procedural porque no se llegó a resolver el principal misterio: ¿¿cómo tenía tanta audiencia??)

Los guionistas son conscientes de que su producto tiene poca chicha así que han puesto a su protagonista a dirigir una agencia dedicada a estudiar el comportamiento humano y asesorar sobre si la gente dice la verdad o miente. Entre sus clientes se encuentran poderosos empresarios, fundaciones, la NASA, el Gobierno de Estados Unidos y Emma García, entre otros. Admito que esta última es sólo una suposición mía. Porque puede ser que la presentadora trabaje para ellos, directamente.

Al tener una empresa, la trama principal, con Tim Roth y algún muerto de por medio, se puede complementar con algún caso de estafa o algo así, más light. Pero al final todo es igual: unos u otros interrogan a alguien que les miente, pero luego resulta que les engañaba por un motivo que no es el que ellos creían. Eso les lanza a la pista buena, dan un par de rodeos más y descubren al asesino o el intento de timo. En el camino Tim Roth suelta un par de borderías y un tipo incapaz de mentir que trabaja para él suelta alguna verdad que se supone es graciosa.

 Lie to me

Cómo saber que Tim Roth está leyendo su próximo guión de la serie, en el que tampoco pasa nada

Lo mejor de la serie, o al menos lo más interesante, son las comparaciones de los gestos que denotan engaño de los personajes de la trama con imágenes de archivo de personas reales y famosas, como el trío de la “-on” con el que empezábamos el post. De hecho, ¿por qué no un documental al respecto y nos dejamos de historietas para rellenar? Propongo.

Tengo la teoría de que al fijarse tanto en los gestos inconscientes de la mentira, los actores episódicos pierden frescura. Las interpretaciones están acartonadas, demasiado dirigidas, como si no respirasen. También los habituales se muestran un tanto bidimensionales, pero esto es atribuible a que sólo llevamos unos cuatro episodios, en esto deberíamos ser pacientes.

Al que le interese el género, es tan canónico que les encantará. Personalmente creo que necesitaría un Moriarty, alguien que rivalice con el protagonista y le ponga en algún aprieto. Por el momento es demasiado listo y me da rabia que no se equivoque nunca. Así de mezquino soy. Además, empecé a cogerle manía a estos esquemas tan rígidos con Bioman.

Y eso que un robot gigante es capaz de levantar cualquier argumento pobretón.