Mi televisión y otros animales

¿Olvidable?

Hace unas tres semanas, la ABC estrenó una nueva serie de humor. Fíjense que me he referido al medio en femenino, que no quiero malentendidos.

Es la tele americana.

Eso.

Better off Ted puede traducirse como Mejor olvídalo Ted. O no. Según el nivel de inglés que tenga cada uno. En principio no es más que una sitcom clásica, sobre el responsable de investigación y desarrollo de una multinacional mastodóntica. Si me perdonan la boutade, también es como decir que Hamlet va sobre los problemas de familia de la casa real de Dinamarca. Jo, esa comparación es tan exagerada como decir que El programa de Ana Rosa es un informativo con opinión. Er… me estoy liando.

Los que hayan visto Fringe, conocen Massive dinamics, la megacorporación que parece estar detrás de todo (y cuando digo todo, quiero decir eso, precisamente). Pues el  Ted del título (Jay Harrington) trabaja para una empresa-parodia de aquella. Veridian Dinamics lo mismo te hace una bistec sintético que desarrolla armas de destrucción masiva, todo ello con una imagen corporativa impecable.

En este marco, el protagonista tiene que enfrentarse a sus escrúpulos en relación al trato con unos empleados que, mientras tanto, diseñan una nueva forma de exprimir al consumidor o al enemigo bélico, de una forma más o menos literal. Este ambiente laboral y la ruptura de la cuarta pared con monólogos lanzados mirando a cámara, dan un punto a The office. Esto lo digo porque es lo que comentan todos los críticos de verdad, no porque yo me lo crea realmente.

Better off Ted

Cómo no dejar que un tío tan guapo te explote

Lo mejor de cada capítulo es un supuesto spot de Veridian Dinamics sobre su relación empresarial con el tema central del episodio de esa semana. Eso y que su creador, Victor Fresco, fue guionista de Alf. Los anuncios recuerdan a aquellos funerarios de A dos metros bajo tierra, y en ellos se concentra todo el sarcasmo que pueden alcanzar los guionistas y que se diluye en el resto de la trama.

Se diluye si se mira desde cerca, si te tragas el buenismo de Ted y el enfrentamiento (en ciertos aspectos) con su fría y calculadora jefa Verónica (Portia de Rossi). En perspectiva, cada aspecto del guión es una bofetada al sistema capitalista americano de la que los guionistas no son capaces de salvar ni a su protagonista.

O a lo mejor no es más que una sitcom clásica.