Mentalizándome

Empezó muy bien, pero a base de hacer siempre lo mismo, consiguió aburrirnos un poco y hacernos dudar de si debíamos seguir dándoles votos de confianza. Vaya, otro post que parece que estoy hablando de política.

El estreno de la temporada en Estados Unidos de América y Naciones Picadas de España fue The mentalist (El mentalista, para los de Opening y los espectaodores de La Sexta). Si no recuerdo mal, fue el primero de la larga lista de procedimentales que se nos vino encima estos meses y quizá por eso me sorprendió y me convenció en principio. Y por el personajazo de Patrick Jane.

Ahora se suma también a la lista de las temporadas que acaban y tampoco tengo muy claro cómo reaccionar. Está claro que el éxito pilló a contrapié a los propios creadores de la serie, que, entre otras cosas, tuvieron que producir más capítulos de los previstos inicialmente. Incluso da la impresión de que lo que pretendía ser un producto minoritario tuvo que adaptarse a las audiencias masivas, suavizando al personaje principal. Porque si Jane es más majo que Ramón García, no acaban de cuajar las ganas que tiene de arrancarle el bazo a Red John, su antagonista. O uno de ellos, porque hacia los últimos capítulos se encuentra con una mujer que podría ser su segunda némesis.

Es ese gran enemigo del mentalista lo que se echa de menos. Los capítulos autoconclusivos están bien, es la baza de cualquier procedimental, pero me falta algo más, esa trama horizontal que se apuntaba en los primeros episodios. El propio Sherlock Holmes, en el que se inspira Jane, ha tenido a Moriarty enfrente en la mayor parte de adaptaciones cinematográficas y televisivas (no tanto en las novelas originales de Conan Doyle).

Otro lastre es la rutina en la que han caído, lo que yo llamo el síndrome Biomán: pasa algo, avanzamos en un argumento más o menos original y al final caemos siempre en la misma solución (el robot gigante en el caso de Jane, el engaño de los japoneses… er… ya me entienden). Alguien debió decirles algo, porque en el último tramo han logrado saltarse su propio canon y conseguir grandes momentos, como el episodio en el que el protagonista sufre una ceguera momentánea.

Vamos, que nos han ido dando una de cal y otra de arena. Me gustaría pensar que la segunda temporada podrán prepararla en condiciones, teniendo claro por dónde la van a llevar y dándole más dimensiones a todos los personajes. Si van a seguir copiándose a sí mismos, que no deja de ser lo que hacen los demás, tendremos que buscarnos otras alternativas.

Y sigo sin estar hablando de política.