Adiós a la bestia que bailó sucio

No sé si como homenaje, excusa o qué, vamos a hablar de su último trabajo como actor: The Beast. Que coincide que es una serie de televisión, porque si llega a ser una obra de teatro, esto hubiera sido muy raro.

 Promocional de The Beast

Patrick me pidió educadamente que viera su serie y yo… lo hice

Además, Swayze tuvo el detalle de comportarse como un campeón en este último trabajo. Es lo mejor de la serie, sin duda. Y ahora les cuento de qué va. Como comentamos hace unas semanas, parece que en Estados Unidos les ha dado últimamente por los policías encubiertos. The Beast es de libro, una mezcla entre Dark blue (que se estrenó varios meses después) y La prueba, la peli aquella de Al Pacino y Colin Farrell. Bebe mucho de ella, porque juega el palo de sembrar la duda de hasta dónde llegan la infiltración y la tentación de convertirse en criminal. ¿Saben Ana Rosa produciendo para Antena 3 y otras cadenas? Na, éste ha sido forzado.

El título hace referencia a la Segunda Bestia del Apocalipsis, que vendrá en forma de cordero. O eso o que también la compró la Disney y quería colarnos un rollo subliminal. El jefe de Swayze en la serie se llama Conrad y a mí me gusta pensar que también es una referencia velada a Joseph Conrad, el autor de El corazón de las tinieblas. Me gusta pensarlo porque así sería superlisto y megapedante. ¿Saben?

Los guiones están bien escritos, aunque la historia principal está un poco alargada. El efecto El mentalista: interesa el arco argumental largo, pero se hace algo pesado llegar a él y nos perdemos un poco en el aspecto procedimental de cada capítulo. Si se deciden a empezarla (y Canal Plus les está dando ahora la oportunidad), acábenla, porque los dos últimos capítulos son los mejores. Y son trece en total, tampoco es como intentar entender el culebrón Janeiro-Campanario-Esteban a estas alturas. ¡Otra vez ha salido! ¡Soy incapaz de escapar de ella!

La gran pega es el compañero de Swayze. El guión no consigue que haya química entre ambos. Estoy convencido de que los escritores vieron a Travis Fimmel “actuando” y lo dieron por perdido. Nunca he visto una interpretación mejor de un cocainómano. Lástima que el personaje no lo sea.

El ambiente y la producción, oscuristas y sucios, dan una atmósfera mucho más conseguida para estos policías caminando por el límite que la de Dark blue. Sospecho que tiene que ver con cubrir el inquietante estado de salud de Swayze. Porque este señor hizo un trabajazo grabando de lunes a viernes y sometiéndose a quimioterapia los fines de semana. La serie salió por sus santos… er… narices. Una foto de Bush en un despacho durante uno de los últimos capítulos, me hace pensar que se grabó en otoño, antes de las elecciones. Como se estrenó en enero, huele a maratón de trabajo antes de que el cáncer de páncreas siguiera su avance.

Evidentemente no habrá segunda temporada. Porque The Beast es Patrick Swayze y punto. Se dejó abierta la posibilidad, pero las tramas quedan lo bastante cerradas como para ahorrarnos un ataque de frustración al final del último episodio.

Bastante frustrante es que ya no volvamos a ver a Patrick.

Al menos cuando todas mis amigas de Facebook se cansen de poner vídeos de Dirty dancing.