Salvados al cuadrado

Esta entrada iba a titularse Salvados por Salvados, pero ustedes saben que estoy intentando forzar el intercambio con el blog de Ciencias y he preferido demostrarles que sé potencias. Hablando de eso, parece que Ian Gibson ha decidido hacer méritos para que le deje escribir en este blog. ¡Ian! ¡Cuando quieras, majo!

La última aclaración que quiero hacerles es que no tenía previsto escribir nada hoy, porque el falso puente me venía muy bien para recuperarme del túnel carpiano que me debo estar produciendo con una diligencia tal que para sí quisieran las tuneladoras de Albertorruiz Gallardón. La culpa la tiene la chica que hace croquetas en casa sin menoscabo de su feminismo, que debe ser una infiltrada del Follonero y me hizo caer en La Sexta mientras hacía tiempo.

Y tras los dos párrafos prescindibles, entro en materia. Que es algo de lo que no tengo mucho, por eso relleno con tonterías. Como esta. En fin. Tuve la suerte de llegar a Salvados después de la parte de Bisbal y aterrizar justo cuando Jordi Évole está intentando subirse a una furgoneta con jornaleros y ninguna para. Los agricultores le dicen que no necesitan más gente para hacer lo que tienen que hacer, curiosamente, la misma respuesta que dan los usuarios de los anuncios que ponen de noche en La Sexta.

Mala promo. Dudo que el público de Bisbal y el de Salvados seamos los mismos. Llego a dudar que seamos la misma especie…

Después, el Follonero presta micro a los empresarios del campo para que se quejen de lo que reciben de los intermediarios. Y también hay tiempo para que éstos se quejen de cómo les explotan las grandes cadenas de supermercados. O fue cuando me levanté a por las madalenas o me parece que estos fueron los únicos que no tuvieron voz.

En paralelo, otro reportero del programa demostró que los consumidores somos imbéciles y preferimos un envoltorio bonito (la presentación estandarizada de los vegetales) a un producto sabroso y de calidad. Y amigos, no voy a decirles a todas las facetas de la vida a las que podemos extrapolar esto porque no quiero meterme en un lío.

Miren, ustedes me conocen y saben que soy un inculto que sólo se pasa por La 2 para poder hacer zapping con la tecla Ch +, con lo cual seguro que patino y demuestro mi ignorancia sobre el sector primario español. Pero, dentro de que es un espacio de humor, parece que Salvados hizo el programa más objetivo sobre la crisis agraria que se ha visto por televisión en mucho tiempo. Al menos consiguió que después de la genial aparición de Fernando, nos pasáramos un rato charlando sobre lo que habíamos visto y decidiéramos comprar las naranjas por Internet.

El Follonero nos mostró lo mal que funcionan las cosas en el campo sin que esté del todo claro de quién es la culpa, dándonos espacio a que lo pensemos y decidamos por nosotros mismos. Y el hecho de que eso me sorprenda, me lleva a pensar que la bofetada acaba rebotando a los medios de comunicación. En toda la boca, oiga.