Chuck Norris contra Hermann Tertsch

La culpa del asunto este que tiene enfrentada a la derecha mediática con el Gran Wyoming la tiene Federico Jiménez Losantos. Pueden citarme ustedes (menos si me citan en el juzgado, que me dan las alergias).

Don Federico ha llevado a tales extremos la opinión del prescriptor mediático que se hizo muy difícil distinguirla de las secciones de humor de sus programas, en general, menos divertidas e imaginativas que el más famoso ateo que ha tenido la Cope. La terrible consecuencia imprevista es que ahora la gente de derechas se toma en serio cualquier afirmación dicha en un programa de humor supuestamente de izquierdas. Como si la gente de izquierdas se tomara en serio a Curri Valenzuela, figúrese.

Por ejemplo, los vídeos de El intermedio (pobre Wyoming, él sólo pone la cara) en los que Hermann Tertsch asegura que mataría a pacifistas, ministros e incluso Zapatero. ¿No es divertidísimo que acusen a un programa de humor de manipular las palabras del director de Diario de la Noche para hacer mofa? Cualquier día verán Polònia y advertirán que la que sale no es Esperanza Aguirre, sino ¡una señora disfrazada de Esperanza Aguirre! Menos mal que está la televisión pública de la capital para aclarar lo que nuestras estultas miradas no saben ver.

A los de El intermedio les cambió la cara cuando vieron que tenían tema para un día potenciamente tan aburrido como el 7 de diciembre

Pasemos ya a la parte de ciencia-ficción del asunto. Primero, que nadie diga nada porque el director de un informativo de un medio público afirme que no le importaría matar a quince personas para liberar a los secuestrados de Mauritania. ¡Y que luego proteste de que le llaman asesino! Claro: matar terroristas, bueno; matar pacifistas, malo. Que haga esa distinción es un comienzo positivo, pero de momento no vamos a regalarle los DVDs de Jack Bauer a Tertsch.

Después de todo esto, alguien va y le arrea una patada al periodista de Telemadrid. Eso está muy mal, pero que muy mal. Oigan, condeno sin paliativos. ¿Quién ha sido? Nadie parece saberlo. ¿Qué motivos le empujaron? No se conocen, pero las casualidades no existen para algunos. ¿Se acuerdan de los peones negros? Pues ahora sumen una denuncia a La Sexta con un modus operandi de patada voladora. Está claro, ¿no? ¡Ha sido Chuck Norris! Wyoming señala a los malos y luego va Chuck y se hace cargo. ¡Prepárate, José Luis Santamaría, eres el próximo!

Este razonamiento, por loco que les parezca, no está lejos del de los responsables de los servicios informativos Telemadrid, que apuntan veladamente a El intermedio como autor intelectual del ataque. Con la rabia que dan los autores intelectuales en general y los de la SGAE en particular. Y cuando decimos “responsables de los servicios informativos de Telemadrid”, nos referimos directamente a Esperanza Aguirre, que no ha tardado en sumarse a la nueva teoría de la conspiración.

Si luego se demuestra que el bestia del agresor es un señor que no coge La Sexta en casa, o un perturbado que ni siquiera sabía a quién estaba pegando o, no lo quiera la lideresa, que todo sea algún tipo de ajuste de cuentas personal, ¿qué pasa? ¿Y si no? ¿Tienen culpa los medios de comunicación de lo que hace cualquier tarado que los sintonice?

Pues Federico, ya me estás financiando los metrobuses que nos va a subir Espe en un 22%. Por bocas.