Alice, ¿quién coño es Alice?

Rápido, háganme un favor, vean este trailer:

Esto, mis queridos amigos o, cuando menos lectores, es una actualización del relato de Alicia en el País de las Maravillas. Esto otro, sin embargo, es un pastiche:

SyFy estrenó esta “puesta al día” de la novela de Lewis Carroll (sin relación con Pepe) y yo, que podía verla o desarrollar la fusión fría en un rato tonto, opté por verla. ¿Por qué? Porque conseguir la fusión fría con la que está cayendo no tiene mérito.

En la nueva versión televisiva, Alice deja de ser una niña inocente para convertirse en una profesora a tiempo parcial de artes marciales, obsesionada por la desaparición de su padre, años atrás. ¡Toma ya! Al País de las Maravillas llega en persecución de los secuestradores de su novio, lo que deja claro que esta chica tiene más peligro que Jessyca Fletcher en temporada de comuniones.

Después de atravesar el espejo (ejemnoshemosequivocadodenovelaejem) cae en un mundo muy distinto al que visitara Alice Liddell hace ya casi un par de siglos. Oh, porque en este relato, los personajes son conscientes de los cuentos de Carroll. Y es en la composición de este universo donde el pastiche se desmadra. Alicia en el País de las Maravillas deja de ser un referente para convertirse en una excusa y un tema recurrente para los escasos guiños a los conocedores de la obra original.

Más allá de eso, tenemos elementos de Matrix, con lo que sería un juego de influencias de ida y vuelta, de The Prisoner, de cierta canción de Gompie y, sobre todo, de La guerra de las galaxias. Uno diría que el guionista se cayó en la marmita de Star Wars cuando era pequeño. Tenemos a un contrabandista caradura, pero en el fondo majete, persecuciones en motos voladoras por los bosques, antiguos caballeros ocultos en la espesura, batalla final a dos niveles con ejércitos enfrentados en un exterior y combate psicológico en el interior… y más cosas que no comento por no hacer putadas (traducción libre de Berto Romero para el término spoiler).

¿Hacía falta la referencia de Alicia para la historia que nos proponen? La misma que poner aquellos cartelitos de “anunciado en TV” que estampaban antes en algunos productos. Con ese intento de hacer una historia “realista” se pierde la esencia de locura que tiene el relato original y se renuncia a crear una mitología propia a cambio de cuatro referencias mal dosificadas.

Así con todo, los frikis de Star Wars o de la literatura inglesa del siglo XIX seguro que le sacan rédito a las casi tres horas que suman los dos capítulos. Porque, como diría el mono de Ono: es un pastiche bonito. Pero es un pastiche. Ideal para la resaca de carbohidratos y grasas de toda índole que se nos viene encima.