La jodida ala oeste

En esta casa somos muy de El ala oeste (de la Casa Blanca), entre otras cosas porque tiene un genial diálogo entre los personajes ficticios menos realistas de la televisión: el abnegado e idealista presidente de los Estados Unidos Bartlett imprecando en latín a Dios. Aquí no podríamos hacer creíble ni una bronca entre sus subalternos, Zapatero y Rouco.

Pues si El ala oeste nos atrapa por todo lo que tiene de idealismo y de políticos desviviéndose por salvar el mundo y de latín, The thick of it engancha por todo lo contrario. En esta serie los políticos son torpes, egoístas y sólo se preocupan por conservar el poder y quedar bien en las fotos. Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

En realidad, The thick of it es una especie de crossover entre El ala oeste y The office, pero la original, la de Ricky Gervais. De ésta hereda el formato de falso documental y el retrato descarnado y cáustico de sus personajes. De la Casa Blanca según Aaron Sorkin se trae unos diálogos  frenéticos en los que las agudezas y el ingenio se convierten en las más desternillantes piruetas verbales en cuestión de tacos y juramentos. Ambos aspectos se juntaron en unas grabaciones con bastante espacio para las improvisaciones. Cuanto más escribo sobre esta serie, más me parece que soy un fan de Salvamé reprimido.

A veces los personajes parecen demasiado pasados de rosca en su desapego por los deberes propios de sus cargos y quizá el exceso de caricaturización puede restar efectividad al humor. Pero luego se redimen con los gestos más humanos, como ese ministro que reconoce que el único momento en el que se relaja es cuando consigue escaparse a actuar con el método de José Coronado. Lo que mi abuela llamaba “obrar” y alguno de ustedes conocerá como “liberar a Willy”.

El gran acierto de la serie es el personaje de Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno y pesadilla de todo el mundo por debajo del Primer Ministro. Basado en Alastair Campbell, director de comunicaciones y estrategia de Tony Blair, parece el tipo capaz de hacer llorar a Risto Mejide, Gregory House y Condoleezza Rice. Seguramente Pepe Blanco se le resistiría un poco.

Uno es Tucker, el que controla a los medios de comunicación y el otro un ministro. Adivinen quién es quién

Por cierto que llegué a The thick of it gracias a In the loop, un curioso experimento que consiste en coger el espíritu y alguno de los personajes de la serie y ponerlos en una película sobre cómo se gestó la invasión de Irak. Se supone que es una comedia sobre unos cuantos patanes vestidos con trajes y uniformes, pero lo cierto es que da mucho miedo cuando sales pensando: “fue exactamente así”. Aunque sólo salen americanos e ingleses porque el tercero de la foto hubiera sido llevar la caricatura demasiado lejos.

Hay personajes que son, sencillamente, increíbles.