Fracasos del mundo, uníos

Pst. Oigan. Mantengan este post entre nosotros, no lo vayan contando por ahí, que les voy a enlazar un artículo de El Mundo. No se chiven, ¿eh? No es porque me vayan a echar de Público. ¡Qué va! Pero me da mucho miedo que me quiera contratar Pedro Jota (guiño, guiño, codazo, codazo).El artículo del que les hablo dice Dos de cada tres estrenos fracasan. Y no tiene nada que ver con sexo, sino con el tema de este blog. Que es la tele, no el sexo. ¿Alguien pensaba lo contrario? Qué raros son ustedes.

Dejando aparte que el primer párrafo contradice el título (“en los estrenos el número de fracasos siempre será, al menos, tres veces superior al de los éxitos”), repasan alegremente los estrenos de la temporada en las cadenas españolas. Ahora sé lo que siente mi abuela al mirar las esquelas del ABC. Las esquelas, qué género publicitario. ¿Qué sentido tiene anunciar a unos señores que ya están muertos? Por lo menos cuando Telecinco promocionó De repente los Gómez todavía pensaban que tendría recorrido. Los pobres.

Lo primero que llama mi atención es el escaso número de estrenos de este año. Y yo que pensaba que me estoy hinchando a ver series de la BBC por un ataque de cultura… Pero lo que destaca sobre todo en el capítulo de fracasos son las series: según el artículo, ningún título nuevo ha sobrevivido más allá de unas pocas emisiones. Quizá eso explica que las que funcionan como tiros son las miniseries. Mi teoría es que hemos abandonado la familia tradicional por culpa de los gays y hemos perdido la capacidad de compromiso para sustituir éste por relaciones de una sóla noche que acaban, idefectiblemente en aborto. ¿Ven por qué no debo leer otros diarios? Soy tan influenciable…

Y así termina otro post de relleno para esos días en los que están todos ustedes más pendientes de rellenarse a sí mismos en cenas pantagruélicas que de nosotros, pobres juntaletras sin proteínas. Si pretenden rellenar a otros después de las campanadas, es cosa suya. Lo único que no se olviden de hacerse la manicura antes de salir, que luego vienen los disgustos.

Jo, me siento como Antonio Gasset.