Me río yo de la familia

Algún día me cansaré de poner estos titulares-trampa para Rouco y sus amigos. Por cierto qué título más bueno para una serie que nadie se atrevería a comprar. Y ahora vamos a hablar de una familia moderna con inmigrantes, matrimonios homosexuales, divorcios, adopciones de parejas del mismo sexo… hum… no era un titular trampa, después de todo.

Lo cierto es que este no es el típico post de recomendarles una serie nueva. Necesito su ayuda para entender todo este asunto sobre Modern family. ¿Ven? Otra vez Rouco. Decidí dejar de ver la serie a la vez que Hank, la nueva sitcom de Kelsey Grammer. Literalmente, porque dediqué el piloto de la serie del ex Frasier a pensar en cualquier cosa que me alejara de aquello.

La retomé por culpa de gente como Ken Levine y todos los pesados que han estado taladrándome con que es el mejor estreno del año. Claro, que es el año de FlashForward, así que igual es verdad. Me he puesto al día y sigo sin entender por qué tanto alboroto: miro Modern family y lo único que veo es un The office familiar. Hay un personaje al que sólo le falta llamarse Michael Scott para ser Michael Scott. El parecido es tan aterrador como el que hay entre dos personajes cualesquiera interpretados por Antonio Resines. Un amigo creemos que la técnica actoral de Resines se explica por la teoría de los muchos mundos: todos sus papeles son el mismo señor, pero en universos paralelos.

Si quitamos la “innovadora” técnica del falso documental, es una sitcom familiar bastante normalita. Divertida, con algunos personajes muy pasados de rosca que dan lugar a situaciones bastante graciosas, pero nada que no hayamos visto millones de veces. De hecho, con la descripción que acabo de hacer, es bastante difícil distinguirla de una retransmisión del pleno del Congreso.

Encuentro normal que haya impactado más en Estados Unidos por el tema de la pareja gay que adopta a una niña asiática, pero en España ya tuvimos a Mauri y Fernando en Aquí no hay quien viva. Una serie, por cierto, bastante más ácida e innovadora. Y lo que me cuesta decir esto de algo producido por José Luis Moreno. Incluso era mucho más corrosiva Matrimonio con hijos (que comparte al reverenciable Ed O’Neill con esta nueva), a pesar de que allí sí que se mantenía el esquema tradicional de la familia: mujer, marido, niños, mascota y mal rollo.

En el fondo, todo lo escandaloso de Modern family me recuerda a aquello de El gatopardo de “cambiar algo para que nada cambie”. Y, Rouco, este es el orden correcto de los términos de la cita.

Les dejo los comentarios para que me convenzan de que soy el tipo más obtuso de cuanto televidente anda suelto por ahí. Y no se me quejen, que les he dejado a Cameron, Gloria y Manny como argumentos de peso. Con perdón.