No soy público de Telecinco (parece)

Empieza a estar claro que Telecinco y yo somos incompatibles. Una de las pocas cosas que sigo asiduamente de la cadena, sobre todo ahora que ha entrado en vigor la orden de alejamiento de Pilar Rubio, es Acusados. Superada la polémica de si es o no un plagio de Damages (Daños y perjuicios), ha demostrado ser una buena serie. Vale, no es Los Soprano ni Águila Roja, pero tiene interés y está bien contada. ¡Pues zasca! Mínimo histórico de cuota de pantalla en el estreno de la segunda temporada.

La primera entrega había acabado dando una conclusión a la trama principal, pero sin cerrarla. Lo que es un procedimiento narrativo correcto, se ha demostrado como una nefasta estrategia comercial: a los espectadores parece haberles faltado un cliffhangerazo brutal que les llamara cual cantos de sirena. Tiene delito que haya ocurrido en la cadena que prácticamente inventó los cebos.

El primer capítulo de la nueva tanda está muy bien. Nos pone en situación: qué ha pasado con los personajes principales en este tiempo, quién ha llegado, por qué y nos lanza de nuevo a la maraña de intrigas y mentiras que configuran el argumento. Y además introducen todo un submundo dedicado al humor sobre el periodismo. Por lo menos a los que alguna vez hemos trabajado en un diario nos hace gracia. Cuando veo este tipo de cosas acabo por pensar que quizá no todo lo que sale en la tele es cierto. ¿Y si en realidad no había ninjas en el Madrid del siglo XVII?

Como les digo, la trama pinta bien, las semillas del thriller estuvieron bien plantadas, los actores están más que correctos en general. Inciso: soy muy fan de José Luis García Pérez y de Blanca Portillo, aunque el guión dejara a la segunda un par de líneas que la hicieran escorar hacia la Carlota de Siete vidas.

¿Qué falla entonces? Principalmente me parece que la promoción. Cuando uno se pasa el día en Internet tiene difícil no enterarse de qué va una serie y a mí no me costó un gran esfuerzo en esta ocasión. O le dieron poco bombo o se lo dieron mal, que es un problema que creo que tiene últimamente la cadena. Supongo que harán sus buenas autopromos encasquetadas a lo largo y ancho de su parrilla. Pero, ¿tienen el mismo público Ana Rosa y Acusados? ¿O Salvamé y CSI? ¿Acaso se está agotando el modelo de sinergia a dolor en el que se basa la fortaleza de Telecinco? ¿De verdad el niño no se da cuenta que Águila Roja es su padre?

 Acusados

«Mira, aquí te apunto cuándo empieza la serie. No pongas esa cara, que es normal que lo olvidaras»

A lo mejor lo que ocurre es que la cadena de Vasile ha conseguido por fin identificarse hasta la sinonimia con los realities y el famoseo. Entonces al espectador medio se le hace difícil pensar que puede encontrar algo diferente en su programación. Es como el fútbol, que da pereza verlo en Telecinco.

Si les gustó la primera temporada, les animo a que se enganchen a esta segunda. ¡Rápido! Antes de que la juez Ballester se ponga a resolver querellas entre ex grandes hermanos.