Me abu-rro

Tengo un dilema moral. No puedo nombrar a la-que-no-debe-ser-nombrada (ni a Voldemort ni a Ramoncín), pero ¿puedo mencionar a su parodia y ser fiel a la vez a los principios que rigen este blog? Es más: ¿tiene principios este blog? ¿Es que me creo mejor que los demás? Llegado el caso, creo que aplicaré la doctrina Rajoy.

El último estreno de una semana cargadita ha sido La escobilla nacional, de Antena 3. Y señores, voy a hacer mías las palabras de Yolanda Ramos travestida en la-que-no-debe-ser-nombrada y diré lo más duro que se puede decir de un programa de humor: me aburrió. Sus comentarios (de ustedes) demostrarán si es cosa suya (de ellos) o mía (de mí).

Hubo un tiempo en el que me dediqué a hacer parodia del líder de opinión marxista de las ondas españolas: Federico Jiménez Losantos. Marxista tendencia Groucho, bajo el lema acuñado por el bueno de Julius: “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. En lo que va de post, diría que hay al menos dos nombres propios intercambiables.

Como les decía, tenía una dura labor. Porque hacer parodia normalmente implica liarte a hiperbolazos con la gente, exagerarla hasta el humor. Y créanme que es difícil darle otra vuelta de tuerca a algo que ya está más que pasado de rosca. Lo mismo les pasa a los pobres guionistas de La escobilla nacional. El material con el que trabajan es tan esperpéntico que es difícil rizar el rizo y algunos de sus personajes no dijeron nada que no hubiera podido firmar el original. Menos Ángel Llácer, quizá. Ehm… un momento…

Otro lastre que arrastró este primer capítulo es que no tuvieron una actualidad a la que agarrarse. El equipo de Minoría absoluta hace auténticas virguerías con el humor surgido de la última hora. La sátira política de Pòlonia en TV3 está a la altura de la mejor etapa de Los guiñoles del Plus. En La escobilla tuvieron que tirar de generalidades en lugar de hacer chistes con el cotilleo de la semana. A lo mejor no se atreven por lo que pueda pasar después de grabar su programa en los DEC y Salvamé del viernes noche. Este sentido de la coordinación me lleva a pensar que Antena 3 y Canal 9 comparten programadores (*).

Otra posibilidad es que tengan miedo de perder espectadores potenciales que no estén al día de la prensa del corazón. Que es como decir que Gol TV tiene miedo a de no atraer a la gente a la que no le gusta el fútbol.

Hubo destellos divertidos, claro, pero casi todos ocurrieron en los vídeos que no mostraban el plató del supuesto programa del corazón. Es decir, el humor surgió de dónde se podían parodiar situaciones reales, algo que no ocurre en un estudio de televisión. Tan real como el apartamento de Jorge Javier, viendo la tele con Kiko Hernández, entiéndanme.

Si me permiten la osadía, la chica que me despierta con el ruido del sacador y yo comentábamos que más económico que parodiar las “tertulias” emitidas, sería imaginar cómo son los tramos que no salen al aire. Poner a los guionistas a imaginar de qué hablan durante los intermedios unas personas que antes y después de los mismos están dispuestos a sacarse los ojos. Nosotros sospechamos que de Dostoievski. O de los consejos de ministros, porque nunca hay que perder de vista los referentes.

(*) Sé que los blogueros ponemos enlaces para que el azúl del hiperlink haga bonito y que ustedes no siguen uno a menos de grave equivocación. En este caso, para que mi velada crítica surja efecto, deben seguirlo. Por si no quieren volver arriba, se lo repito aquí.