Valientes faroleros

¿Qué es lo que mejor le funciona a los de esa hamburguesería con nombre escocés?”, se preguntaron aquellos cráneos privilegiados (en lo que a masajes y cortes de pelo se refiere). Les llevó no menos de varios años e ingentes inversiones económicas llegar a la conclusión de que lo que más vendían en el restaurante de comida rápida rival eran (ágarrense el píloro) ¡las hamburguesas! Ya, ya sé: ustedes son muy listos.

El siguiente paso fue evidente y pusieron manos a la obra para modificar de manera radical el menú propio y lanzarse a recaudar dinero como quien habla con un personaje de Gran Hermano: a lo bestia.

Así fue como Manolo’s Pizza se echó a sí misma del negocio.

La que parte el bacalao en las sobremesas es La 1 con su maratón de culebrones, seguida de cerca por el equivalente baratero que es Salvamé en Telecinco. Como no puede hacer la competencia a sus propios jefes, alguien en Cuatro pensó que era la hora de reeditar Pasión de Gavilanes y se sacó del eMule un exitazo argentino. Después rizó el rizo e hizo el equivalente a comprar tu pastel favorito para ponerlo en la cocina mientras intentas reproducir la receta con otros ingredientes. La serie es Valientes; los programadores, temerarios; los espectadores, inconscientes.

Actores sacados de un desfile de ropa interior de José Luis Moreno (da igual que sean los de serie original), producción baratera propia de serie diaria y guiones… guiones… ay, chico, desde que uno de los protagonistas amenazó a otro con arrancarle la cabeza si no iba a por unos papeles, perdí conciencia de todo por hacer la croqueta de pura risión. Los mejores diálogos desde Muchachada Nuí, se lo digo desde ya.

Para cuando me recuperé, el protagonista ya había seducido a la chica regalándole un café de máquina empezado y explicaba a sus hermanos el porqué de la venganza que sirve de macguffin a la novela. Resulta que su padre había malvendido unas tierras y para cuando se dio cuenta de lo tonto que había sido, las okupó. Y como el dueño le quería echar, dijo: “pues yo no me muevo”, con tan mala suerte que se ató del cuello a un árbol para que no se lo pudieran llevar y… Si mi versión les parece ridícula, no escuchen la original. Sólo espero que lleguen a hacer la secuela, cuando los hermanos vengadores oigan hablar de un tal Botín.

Mi momento favorito es cuando dice: “soy yo, tu hermano”. Chejov puro, oiga

Al final no sabe uno si está viendo comedia, melodrama o una conexión en directo con Estudio de actores, donde se rumorea que los concursantes siguen encerrados porque nadie ha tenido el valor aún de ir a contarles la verdad. En cualquier caso, si la serie es de humor, a los que más gracia les ha hecho ha sido a los de Sé lo que hicisteis.

O no, porque como cojan aire, van a tener que seguir haciendo el programa.