Trabajar cansa

La realidad no se va de vacaciones

Agosto ya no es lo que era, pero actuamos como si lo fuera. Entre la crisis que nos recorta las vacaciones, las franquicias y grandes superficies que nunca cierran, y la industria turística que obliga al non-stop, lejos quedaron los agostos de calles desiertas y persianas echadas. Claro que tampoco los domingos son ya lo que eran, y menos que lo serán cuando se generalicen la libertad de horarios comerciales y la semana laboral europea de 65 horas. Antes descansaban hasta los periodistas, y los lunes no había diario.

 

Pese a los cambios, mantenemos la inercia de cuando agosto era otra cosa. Aplazamos decisiones y trámites con la ilusión de que nada funciona y es un mes irresponsable. Los periódicos contribuyen a mantener la apariencia: adelgazan secciones, cambian contenidos y relevan a los columnistas. A mí este agosto me toca cuidar esta columna hasta que en septiembre vuelva su inquilino habitual. Me la deja limpia, con la despensa llena y unas cuantas ideas cogidas con imanes a la nevera. ¿Podré aprovechar alguna? Es decir: ¿se puede escribir en agosto como el resto del año?

 

Si hay cine de verano, canción del verano y lecturas para la playa, ¿hay también columnas de verano? No me refiero a las especiales que los diarios agrupan en suplementos de ocio, dedicadas a viajes, humor o cocina. Hablo de las páginas habituales de opinión: ¿deben ceder también a la ilusión de inactividad? Los lectores, ¿qué esperan? ¿Realmente quieren contenidos de tono bajo? ¿Lo es su vida en agosto? ¿Acaso les dan tregua la hipoteca, la familia, los deseos y pesadillas?

 Sánchez Ferlosio veía en el número de páginas del periódico la mejor prueba de que el futuro está ya escrito: ¿cómo pueden pasar todos los días exactamente 56 páginas de cosas? El viejo debate sobre si los medios reproducen o producen la realidad y etc. Si en agosto, como los domingos y lunes, hay periódico, será que hay realidad. Y tendremos que escribirla, más allá de la típica columna que hemos leído mil veces y que cada año empieza diciendo "agosto ya no es lo que era".