Trabajar cansa

La Transición necesita más que un museo

    

El ayuntamiento de Cebreros, localidad natal de Adolfo Suárez, está construyendo un Museo de la Transición en homenaje a su ilustre paisano. Qué desagradecidos somos los españoles. Que después de treinta años todavía no tengamos un museo que celebre el ejemplar paso de la dictadura a la democracia, y que tenga que ser un pequeño pueblo abulense quien lo haga, es prueba de nuestra histórica ingratitud.

Nosotros, que tenemos museos de cualquier chorrada, no teníamos hasta ahora un espacio que recogiese el legado de los padres de la democracia y explicase a las generaciones futuras aquellos maravillosos años, frente a las intoxicaciones de los resentidos que cuestionan aquel proceso. Y no basta con los requetevistos documentales de Victoria Prego, ni con Cuéntame; necesitamos un lugar donde compartir aquella emoción.

Claro que, ya puestos, pienso que un museo no sería suficiente. Unas cuantas salas con vitrinas donde ver las fotos y documentos que ya hemos visto mil veces, más alguna curiosidad como la peluca de Carrillo, no conseguirían transmitir el entusiasmo de aquella gesta. Mejor que un museo sería un parque temático, un recinto que reconstruyese escenarios y situaciones para hacernos sentir protagonistas. Estaría bien para los más jóvenes, pero también para quienes vivieron aquellos años, ya que muchos sólo pudieron ser espectadores.

La instalación debería recrear los momentos centrales. Mediante cartón piedra, autómatas y tecnología reviviríamos las sensaciones de la Transición: desfilar frente al féretro de Franco, participar en una manifestación –una de las oficiales, claro, sin cargas policiales ni muertos-, asistir a mítines y conciertos memorables, votar en las primeras elecciones, sentarse a la mesa con los ponentes de la Constitución, o vivir en el Congreso la entrada de Tejero, con un grupo de actores que disparan al techo y gritan coño, podrían ser algunas de las atracciones que salvaguardarían la memoria de nuestra democracia a la vez que ofrecerían un entretenimiento sano a las familias españolas.