¿Qué será lo próximo con que especulen?

      

Al olor del dinero fácil acuden los especuladores como moscas. Llegan, compran, hinchan precios, recogen ganancias y desaparecen dejando ruina. Su terreno natural siempre fue la Bolsa, donde han conseguido éxitos memorables: compañías devaluadas, inversores arruinados y convulsiones macroeconómicas. Su momento de gloria fue hace años, con las empresas de nuevas tecnologías, las “punto com”, cuyo valor se multiplicó en poco tiempo para luego hundirse estrepitosamente.

Cuando la Bolsa se les queda pequeña, salen del parqué y olisquean hasta encontrar algo que comerse. En Estados Unidos jugaron con las hipotecas basura hasta quebrar un par de bancos. En España compraron ladrillo hasta que la burbuja creció tanto que se retiraron y dejaron que otros aguantaran el pinchazo. Por el camino se llevaron también las ilusiones y la inocencia de todo un país, el paisaje, el medio ambiente y unos cuantos ayuntamientos enfangados en la corrupción. Después enredaron con los mercados de futuro del petróleo, y han conseguido disparar el precio de los combustibles y ponernos al borde de la crisis energética.

Lo último que hemos sabido es que también han metido sus manos en el negocio de los paneles solares. Normal: el reclamo era muy fuerte, tras tanto hablar de energías renovables y cambio climático en el país con más horas de sol de Europa. Así que se dedicaron a plantar huertas solares sin más interés que cobrar subvenciones y primas, y acabaremos pagando el pato entre todos, vía factura eléctrica.

¿Qué será lo próximo con que especulen? Es decir: ¿qué será lo próximo que se carguen? ¿Qué será lo siguiente que toquen, sobrevalúen, conviertan en inaccesible y después dejen caer? Suelen preferir cosas que sean necesarias y escasas, pues ahí la ganancia es mayor. Se me ocurren dos mercados que reúnen ambas condiciones y en los que pueden hincar el diente con facilidad: el agua y el empleo. Siendo un país de sequía y paro, a poco que lo huelan acabaremos acaparando garrafas y pagando por trabajar. Mejor no les demos ideas.