Trabajar cansa

La comisión trampa

 "Esto no va a acabar así. Es más, es el principio del fin de la impunidad de Esperanza Aguirre" -Inés Sabanés, portavoz de IU en la Asamblea de Madrid- 

                              

 Los representantes de la izquierda madrileña pueden patalear todo lo que quieran, pero Esperanza Aguirre les ha vuelto a robar la cartera con la comisión de investigación sobre el espionaje en Madrid. Desde el momento en que la presidenta aceptó crear una comisión, los diputados de PSOE e IU entraron en ella con las orejas gachas, temiendo salir una vez más escaldados.

Llámenme retorcido, pero yo hasta pienso si no habrá sido todo, desde el principio, una trampa de Aguirre, que puso el cebo y todos picamos. Estoy convencido de que en Madrid se espía y mucho, pero se filtraron unas minucias, indemostrables y dependientes de filtraciones poco fiables, para acabar en una comisión bajo sus manejos.

¿Soy un conspiranoide? Puede. El aparato de poder del PP madrileño da miedo. Con su control de las instituciones, su intimidad con el poder económico de la capital, y el apoyo entusiasta de parte de los medios de comunicación (con la increíble televisión autonómica al frente), Aguirre se ha construido una fortaleza a prueba de todo.

Atrincherada, la presidenta cae siempre de pie. Llegó al poder enlodada en el escándalo de los tránsfugas Tamayo y Sáez, y ya entonces utilizó la comisión de investigación y sus apoyos mediáticos para levantarle la cartera a la oposición, que salió cornuda y apaleada.

Y se ve que no aprendieron la lección, pues han vuelto a caer en la trampa, y hoy verán cómo los populares sacan a hombros a Granados y cierran la puerta de la comisión con pedorretas.