Trabajar cansa

La fe talibán se tambalea

"Hemos tenido una fe exagerada en que los mercados siempre tenían razón y se corregían solos" -Lord Turner, presidente de la London FSA- 

                                

 Ahora resulta que la crisis económica no es sólo una crisis de valores, como repiten los dirigentes de la cosa económica. Es también una crisis de fe. Y eso ya son palabras mayores, oiga, estamos hablando de virtudes teologales, y en la fe no caben grados ni exageraciones, se tiene o no se tiene. Y algunos parece que empiezan a perderla.

Que el ultraliberalismo se había convertido en una religión era algo que ya sabíamos. La infalibilidad de los mercados era el gran dogma que sus sacerdotes repetían, y con el que nos catequizaban, desde la prepotencia de una religión triunfante en todo el mundo, sostenida por una inmensa mayoría de estados confesionales, donde la iglesia liberal gozaba de protección y favores.

Pero de repente las creencias se tambalean. Los talibanes del libre mercado empiezan a mostrar dudas. Algunos incluso coquetean con el maligno, el demonio de la intervención estatal, y sugieren que el Estado no es tan malo, que tal vez no sea mala idea nacionalizar algún banco, e incluso introducir controles.

La cosa pinta pelín cismática, y debemos entender el desconcierto de los creyentes, cuando sus sumos sacerdotes flaquean. Imagínense cómo estamos los no creyentes, los ateos y los devotos de otras confesiones. Cualquier día montamos una procesión para celebrarlo.