Trabajar cansa

La iglesia y su marketing social

"Os invito, queridos sacerdotes, a que entreguéis el 10% de la nomina de mayo para ayudar a familias en paro" -Ángel Rubio, obispo de Segovia- 

                 

No falla: en cuanto leo en una misma frase obispo y dinero, se me pone gorda la vena de la frente y caigo en lo fácil: que si deberíamos dejar de financiar a la iglesia católica y destinarlo a gasto social, que por qué no venden sus riquezas vaticanas, que los parados agradecerían los sesenta millones que costará la visita del Papa, etc. 

Te desahogas, y luego viene el de siempre y te dice que no, hombre, que no seas demagogo, que la iglesia ya hace una gran labor social, y te enumera todos los servicios que presta, y cómo esa asistencia saldría más cara si la tuviese que prestar el Estado. 

Pues vale, pues me alegro. No dudo de que hacen mucho y bueno, pero lo veo como esa labor social de la que presumen no pocas multinacionales, ese concepto tan bonito de la "responsabilidad social de las empresas", que hace años se introdujo en la gestión de esas grandes compañías que montan fundaciones solidarias o hacen donaciones a obras de caridad. 

Una vez estuve en unas jornadas sobre el tema, y pude escuchar a directivos de marketing explicando sin disimulo que ese dinerillo que destinaban a alguna buena causa era mucho más efectivo en términos de imagen que una potente campaña publicitaria, luego era rentable. 

Pues la iglesia romana, que es la mayor multinacional, lo practica hace tiempo, y así mantiene la imagen de marca y su cuota de mercado.