Ronaldo cuesta 135.000 salarios obreros

“Es difícil de asimilar que se produzcan dispendios de este tipo cuando cuesta mucho llegar a fin de mes” -Juan Moreno, secretario general de la Unión de Consumidores- 

 

Por más que lo intento, no consigo indignarme por el fichaje del Real Madrid. Me indigna, vale, pero no más que otros despilfarros similares o superiores sobre los que suelen callar los que ayer jugaban a la demagogia fácil de relacionar la millonada de Ronaldo con la crisis, el paro y el hambre en el mundo. 

Se ve que algunos necesitan de vez en cuando una ocasión para ponerse estupendos y sacar esos escrúpulos morales que reservan para las grandes ocasiones. Y para que los demás nos sintamos tan afectados como ellos, nos lo explican con ejemplos sencillos, que somos muy brutos y todavía nos liamos con los euros. Ayer en los medios se multiplicaban las correspondencias, a cuál más ingeniosa: cuántos hospitales, kilómetros de autovía, becas o viviendas sociales se pagarían con ese dinero, o cuántos pobres del mundo, de los de un dólar al día, comerían hoy. 

Se ve que para el escándalo hace falta una unidad de medida diferente a la moneda corriente, así que yo propongo otra: el salario obrero. Desde que leí La fea burguesía de Miguel Espinosa, suelo calcular ciertas mercancías en su equivalencia salarial. Si tomamos como salario obrero los 700 euros que cobraba el trabajador que perdió el brazo en Gandía, podemos decir que el fichaje de Ronaldo cuesta 135.000 salarios obreros. ¿A que se entiende mejor? 

Hagan la prueba, no falla. Calculen a cuántos salarios obreros equivale su coche y el de su jefe, y ya puestos calculen cuántos salarios gana cualquier pez gordo, el que prefieran; o cuántos cuesta una cena en uno de esos restaurantes a los que van muchos de los que ayer se escandalizaban. Ya ven: si hay que ponerse demagogo, a mí no me ganan.