Las sucursales bancarias dan ambientillo

“Las fusiones bancarias se verán aliviadas y engrasadas cuando haya ayudas de la administración” -Pedro Pablo Villasante, secretario general de la AEB- 

                       

La próxima vez que entren en su sucursal bancaria habitual, háganse unas fotos: con el director, ante la ventanilla, firmando un impreso o sacando dinero del cajero. Puede que en poco tiempo la cierren, así que mejor será tener algo para el recuerdo, después de los buenos momentos que nos han hecho pasar.

Como ya saben, suenan clarines de reestructuración en el sector financiero. Tenemos una banca que es motivo de orgullo, que acaba de anunciar 4.000 millones de beneficio, y que presume de repartir dividendos (“en metálico”, subraya la publicidad de uno de ellos). Y sin embargo, esa misma banca campeona del mundo se siente pesada, “sobredimensionada”, y piensa ponerse a dieta. Se habla de cerrar hasta 12.000 oficinas y despedir a 30.000 trabajadores, en una carrera de absorciones y fusiones que se llevará por delante a los menos fuertes.

Como un proceso así duele, esperan que no les dejemos solos. Tranquilos, chicos, os echamos una mano: nuestros gobernantes ya están ultimando un fondo público de reestructuración.

Digo yo que, ya que vamos a pagar entre todos, podían mantener las sucursales a petición de los vecinos. Aunque sea sin uso, sólo la oficina tal cual está, con sus muebles, sus ventanales acristalados. sus carteles y puertas de seguridad. Ya digo, aunque no sigan funcionando, sólo por el gusto de seguir viendo esas calles españolas con tantas sucursales como bares.

Me preocupa sobre todo la situación de los nuevos barrios, donde al calor del ladrillo todos abrieron oficina. En muchas de sus calles no hay una sola tienda, sólo sucursales bancarias. Y dan ambientillo en esos barrios fantasmales, llenos de obras a medio acabar y pisos en venta.