De Guantánamo a La Noria

“Habrá un sistema de vigilancia y observación, pero al mismo tiempo de libertad para esas personas” -Miguel Ángel Moratinos, ministro de Asuntos Exteriores- 

                     

Para compensarles por los años de cautiverio y maltrato, la Administración estadounidense regalará unas vacaciones pagadas a los detenidos de Guantánamo, para que olviden los malos ratos pasados. Los primeros afortunados ya están en las Bermudas, lugar ideal para unas vacaciones.

El resto aún no sabe dónde irá, aunque ya ha salido la primera oferta de plazas para que elijan. En el catálogo aparecen varias decenas disponibles en Europa, entre ellas tres o cuatro para la primera quincena en España, ampliables en otras fechas.

Para facilitar los trámites, los países destinatarios evaluarán cada solicitud antes de aceptarla. En el casting tendrán en cuenta la proximidad cultural, la voluntariedad (que vengan con ganas), y la posible peligrosidad del turista (imaginamos que tendrán un período de prueba, y si se portan mal los devolverán a portes debidos).

Lo que no sabemos, ni nosotros ni los detenidos, es cuánto durarán las vacaciones, y qué pasará después. Por ahora no quedan en libertad, pues serán vigilados y tendrán restricciones para viajar. Además, los años pasados en Guantánamo sin acusación ni juicio los han convertido en apátridas, sin posibilidad de volver a sus hogares, lo que parece un castigo añadido tras lo sufrido.

Los afortunados que obtengan plaza en España ya no podrán ir a la Audiencia Nacional a denunciar a sus secuestradores, como tal vez pensaban hacer nada más llegar, pues para cosas así se va a limitar la jurisdicción internacional. A cambio, para compensar, podrán sacarse unos buenos euros yendo a contar su experiencia a numerosos programas televisivos que ya deben de estar llamando a Exteriores para pedir cita.