Bancos más fuertes, qué miedo

“El fondo pretende mantener la confianza en el sistema financiero e incrementar su fortaleza” -María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del gobierno- 

                   

Ya sabíamos que teníamos la banca más chula del mundo, que soporta vientos y tempestades sin arrugarse, obteniendo beneficios y repartiendo dividendos, no como esos bancos de otros países que en cuanto aprieta la crisis hincan la rodilla. Pero no nos conformamos con una banca fuerte y campeona. Queremos que sea más fuerte, mucho más. 

Para eso, el gobierno pondrá unos cuantos miles de millones a disposición del sector financiero. El objetivo es que las entidades sean más fuertes, y por eso, como pidieron los grandes banqueros, los recursos no se destinarán a los débiles e inviables, cuya sola presencia es un insulto para los fuertes. Se ayudará a los que pueden sobrevivir, para que se junten entre ellos o se coman unos a otros, de manera que en unos años haya menos bancos, pero sean más poderosos. 

No entro ahora en si el fondo de rescate bancario es bueno o no. Por lo visto da igual que sea bonito o feo, pues es inevitable, ya que el sistema es el que es, funciona como funciona, y la banca nos tiene cogidos por donde más duele, de manera que si caen ellos caemos todos (“riesgo sistémico”, lo llaman). 

Mi preocupación es otra: cuando hablan de una banca más fuerte, me echo a temblar. ¿Más fuerte todavía? Y sobre todo, ¿fuerte frente a quién? ¿Frente a los usuarios, a los que chulea como quiere? ¿Frente a la sociedad, sobre la que ya ejerce su poder? ¿Más fuerte frente a los partidos políticos, siempre en deuda con ella? ¿Frente a los demás sectores de la economía, tan dependientes? Ya podemos ir los ciudadanos pensando en fusionarnos también para ser más fuertes ante esa banca todopoderosa. ¿Nos dará el gobierno también una ayudita para reordenarnos?