Trabajar cansa

Hay que desmadofficar el sistema

"Esa bestia, Madoff... Camina entre nosotros. Viste como nosotros. Pero bajo esa fachada es una auténtica bestia" -Sheryl Weinstein, víctima de la estafa de Madoff- 

                      

Con el archimalvado Madoff entre rejas, la humanidad respira tranquila y mira al futuro confiada. Atrás quedó la etapa más negra de la historia del capitalismo, y pronto podremos volver a comprar productos financieros sin miedo. 

El juicio y condena al estafador intenta ser el proceso de Nuremberg de los excesos que condujeron a la crisis. Igual que las sentencias contra el nazismo pretendían no sólo hacer justicia, sino además construir un discurso de fin de época y de derrota del mal, la mano dura con Madoff busca algo parecido. 

Pero claro, tras la derrota del Reich no sólo hubo condenas contra los jerarcas nazis. También hubo un proceso de desnazificación de la sociedad alemana que, con todos los peros que quieran ponerle, depuró parte de la administración estatal, señaló responsables y extendió entre los alemanes ese sentimiento de culpa colectiva que aún pervive. 

Nada de eso ha pasado con los culpables de la crisis, así que no vale una condena aislada, por contundente que sea. Hay que pedir cuentas a todos esos "capitalistas codiciosos" de los que tanto hemos oído hablar pero a los que nadie pone nombre. Madoff, siguiendo el paralelismo anterior, es apenas un mando intermedio. 

Y sin olvidar los colaboradores necesarios, todos esos clientes que hoy lloran por lo perdido y que se presentan como inocentes estafados, a la manera de aquellos ciudadanos alemanes que veían normal el olor a carne quemada a pocos metros de sus casas. ¿Nadie sospechaba? ¿Les parecía normal la promesa de una rentabilidad del 10%? 

Pero claro, el nazismo fue derrotado. Aquí, mientras no desmadoffiquemos el sistema, seguirán dirigiendo el invento los mismos que lo hundieron.