Trabajar cansa

¿Y el programa de máximos sindical?

"No contemplamos la hipótesis de que no haya acuerdo; sindicatos y CEOE han manifestado voluntad de consenso"-Celestino Corbacho, ministro de Trabajo- 

 

Cada vez que los empresarios insisten en abaratar el despido, los sindicatos les acusan de reventar el diálogo social con un programa de máximos. Podríamos pensar que toda negociación tiene mucho de regateo, como esos vendedores que comienzan pidiendo cien euros y acaban vendiendo por la mitad. Pero en esos casos lo que se espera de la otra parte es que, cuando le piden cien, ofrezca diez, no que se escandalice y diga que el vendedor se ha subido a la parra. 

Sin embargo, en el diálogo social sólo una de las partes parece entender la negociación como regateo. Dicho de otra manera: ¿cuándo hemos oído a los empresarios denunciar a los sindicatos por proponer éstos un programa de máximos? 

Sea por sentido de la responsabilidad, por debilidad o por no tener tal programa de máximos, lo cierto es que el diálogo social, más que un regateo entre iguales, se parece a ese trabajador que entra en el despacho del jefe para hablar de sus condiciones laborales. Quien haya tenido que pasar por el trago sabe cómo son esos encuentros: entre el empleador y el empleado la relación es de desigualdad, desequilibrio o directamente abuso. 

También en el diálogo social los empresarios parecen llevar la voz cantante. Como en tantos temas, una vez más la derecha consigue marcar el debate, decidir de qué se habla y en qué términos, mientras la izquierda –en este caso los sindicatos- va a remolque, a la defensiva, respondiendo a unos empresarios que orientan la negociación con sus propuestas, y que han conseguido que no hablemos de otra cosa que del abaratamiento del despido, de forma que todo lo que no sea eso nos parecerá una victoria, o al menos una derrota dulce.