Trabajar cansa

Si esto es libertad, vivan las caenas

"Se constata una relación indisoluble y directamente proporcional entre libertad económica y bienestar humano" -Ian Vásquez, director de Proyectos Globales del Cato Institute- 

                          

Cada vez admiro más a los ultraliberales. Lo digo en serio. Cuanto más ultras, más admirables. Cualquiera pensaría que, con el destrozo causado en la economía mundial, los apóstoles del libre mercado estarían escondidos, pero qué va. Son los novios de la muerte (económica), valientes, la frente bien alta, capaces de decir sin despeinarse que la causa de la crisis no han sido unos mercados demasiado libres, sino la carencia de ellos.

Por eso ahora nos advierten contra el principal peligro de la crisis: que perdamos libertad, que avance la dictadura del terrible Estado. Lo acaba de decir, por ejemplo, el Cato Institute, un think tank estadounidense de lo más talibán en materia económica. Su lema, para que se hagan una idea, es "Libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y paz", donde han añadido "y paz" como podían haber puesto "y alegría".

Pues bien, estos defensores de la libertad sostienen que la crisis nos hará menos libres, pues crecerá el terrorífico gasto público, y por tanto el peso del Estado. Sobre todo en países como España, donde desde 2004 (fecha nada casual) hemos perdido varios puestos en el ranking de países más libres. Ahora estamos en el puesto 32 de una lista encabezada por Hong Kong y Singapur. Francia, por ejemplo, está muy por detrás de nosotros.

Según el índice del Cato, la libertad de un país se mide por varios parámetros: elección personal, intercambio voluntario, libertad en los mercados, protección de la propiedad privada y de los derechos humanos (donde "derechos humanos" juega el mismo papel que "y paz"). Ah, por cierto: el estudio lo ha presentado aquí el presidente de la CEOE, Díaz Ferrán.