¡Ele los empresarios valientes!

“La visita a Venezuela reforzará a uno de los dictadores más terribles que hay hoy en Hispanoamérica” -Esteban González Pons, Vicesecretario de Comunicación del PP-  

                          

Imagino la escena y se me ponen los pelos de punta: esos valientes empresarios a pie de escalerilla, antes de subir al avión, despidiéndose entre lágrimas de sus familias, que no esperan volver a verlos. Alguno se aferraría a la escalerilla y tendrían que subirlo a rastras. Después, durante el vuelo se multiplicarían las confidencias en voz baja, los abrazos, incluso alguna risa histérica, lo habitual en esos momentos trágicos.

Hay que reconocer el valor que tienen al emprender un viaje así, al reino del malo malísimo Chávez, del que hemos oído y leído tantos horrores. Y entre ellos, el más valiente es el representante del Santander, que tras haber escapado con vida de la expropiación de su filial venezolana, ha decidido regresar. Los mil millones de dólares que recibió por la compra le han debido de provocar algún tipo de síndrome de Estocolmo, de otra manera no se entiende.

En el avión, mientras se enseñaban unos a otros fotos de los hijos y sorbían algún licor fuerte, comentarían lo que les aguarda allí, como para conjurar el peligro. “Yo temo conseguir un contrato petrolífero en la Faja del Orinoco”, diría uno. “A mí me espera la construcción de una planta de ciclo combinado”, sollozaría otro. “Yo colocaré unos cuantos trenes”, diría un tercero, con la mirada perdida en la ventanilla.

Bravo por esos hombres valientes, que van a inmolarse ante el “caudillo bolivariano” –como lo llamaba ayer El País sin maldad, ya por pura costumbre-. No sabemos hasta qué nivel de sacrificio están dispuestos nuestros conquistadores. Lo mismo los vemos en el “Aló Presidente”, todos con boina roja. Si vuelven, habrá que recibirlos como merecen.