Un agosto poco agosto

“Este año no se producirá el gran éxodo de agosto; se ha observado un descenso en la compra de carburante” -Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados-  

                             

A las televisiones les va a costar este año obtener la clásica imagen de agosto: las avenidas desiertas en las principales ciudades. Este verano tendrá vacaciones menos gente que nunca, y los que las disfruten contarán con menos días.

Está la crisis, por supuesto, que deja a muchos sin vacaciones: por no tener días, por falta de dinero, por miedo a que en septiembre ya no puedan entrar en la empresa. Y los pequeños negocios que temen bajar la persiana, por si no pueden subirla más.

Luego está el gobierno, que entre crisis, gripe y problemas varios, se mantendrá de guardia con más miembros que nunca. Los que se vayan no desaparecerán del todo, presionados por la demagogia de la oposición (“con la que está cayendo y el gobierno de vacaciones”), y el populismo de quien piensa que el Estado no puede funcionar sin el gran líder al frente.

La clase política también se resiste a cerrar el tenderete. Ya es costumbre que hagan declaraciones desde el lugar de veraneo, y multipliquen los actos de partido. Este agosto tendremos también comparecencias parlamentarias, y hasta un consejo de ministros a mediados de mes. Incluso los jueces aguantan, y han habilitado algunos días para resolver lo pendiente del caso Camps. Hasta los Borbones, que tanto disfrutan del verano, han retrasado este año su llegada a Mallorca. Tampoco los terroristas de ETA descansan, con lo bien que les sentaría no ya una temporadita ociosos, sino el retiro definitivo.

Total, que nos espera un agosto poco agosto. Ya que la actualidad no nos dará tregua, al menos podía ser amistosa, como los partidos de fútbol en verano. Ah, olvidaba que también la liga empieza cada año antes. Socorro.