Trabajar cansa

Impuestos caca

"Seremos esquilmados con otro sablazo fiscal. Zapatero debe de pensar que a las familias les sobra el dinero" -David Pérez, portavoz del PP en la Asamblea de Madrid-

                 

Yo es que oigo hablar de subida de impuestos, y se me corta el cuerpo. Me entran sudores fríos, me crecen los colmillos y echo espumarajos por la boca. Pagar impuestos es malo. Pagar impuestos es lo peor. Parafraseando la sesuda campaña sobre las bolsas de plástico: impuestos caca. Por eso suscribo la consigna lanzada por el PP y sus medios afines contra todo intento de revisar los impuestos si no es para bajarlos: ZP nos quiere esquilmar, nos exprime, nos asfixia.

Y es que yo, como la mayoría de ustedes, he sido educado para no pagar impuestos. Para pagar lo menos que pueda, para evadirlos hasta donde pueda y, caso de ser inevitable, pagarlos con dolor, con pena, con asco.

En el bachillerato tuve un profesor que intentaba convertirnos en ciudadanos responsables, anticipándose a cualquier Educación para la Ciudadanía. Un día nos contó una bonita fábula sobre la importancia de contribuir entre todos para luego tener buenos servicios públicos. Pero nada, era un profeta en el desierto, y luego la vida se ocupó de instruirnos en el miedo al fisco y la simpatía con el defraudador.

Así que, decida lo que decida, el gobierno tiene la guerra perdida conmigo. Soy uno de esos españoles (uno de cada tres, según una encuesta reciente) que considera justificado defraudar a Hacienda. ¿Se imaginan un porcentaje similar de comprensión hacia cualquier otro delito? Pero claro, engañar a Hacienda no hace daño, es un pecadillo menor que está en nuestra naturaleza. Picaresca.

La única opción que le queda al gobierno es apelar a nuestro resentimiento social, y por ahí va: que le suba los impuestos a los ricos. Que se jodan ellos.