Trabajar cansa

Cuando a la banca le entre el mono

"Para que la recuperación se consolide, es fundamental garantizar el saneamiento del sistema financiero"  -Joaquín Almunia, comisario europeo de Economía- 

              

Lo explicaré en plan Barrio Sésamo: hace un año los bancos se pusieron malitos, y nos contagiaron a todos. Así que, para ponernos buenos, había que curar primero a los bancos, y sólo recuperaremos la salud cuando ellos vuelvan a estar sanotes.

Ésta es, en plan simple, la versión oficial de la crisis, la que ha justificado que los Estados destinen miles de millones al sistema financiero. Por eso ahora, cuando se dice que empezamos a salir del túnel, las autoridades insisten en que hay que continuar las medidas de apoyo a la banca, que todavía está debilucha. La metáfora la ponía Krugman en una entrevista a un periódico argentino: hemos salvado la vida al enfermo, pero eso no significa que esté listo para abandonar el hospital.

Así que la banca mundial necesita más medicina: más dinero en vena. El problema es que, como saben, el dinero es también la droga favorita de la banca, que siempre quiere más, no puede vivir sin él. De manera que estamos curando al enfermo, sí, pero también estamos chutando al yonqui, y acostumbrándole a conseguir su dosis con facilidad, sin levantarse de la cama.

En el último año el sistema financiero se lo ha comido todo, y todavía tiene más hambre. Los bancos centrales le han inyectado dinero barato, y se lo ha tragado sin masticar, lo ha dedicado a limpiarse y a comprar deuda pública, mucho más rentable que dar créditos a empresas y ciudadanos. Con tanta liquidez, alguno puede hasta morir de sobredosis.

El día que haya que cerrarles el grifo, ya veremos cómo pasan el mono. Como además no hay noticias de la prometida regulación financiera, si tienen que pegar un palo para conseguir droga, ya sabemos a quién enseñarán la navaja.