Trabajar cansa

El mérito del Nobel es de Bush

"Todo lo ocurrido desde que llegó Obama, y cómo ha cambiado el clima internacional, es más que suficiente" -Thorbjorn Jagland, presidente del Comité Nobel- 

            

He tenido acceso a las actas secretas de la reunión del Comité Nobel durante sus deliberaciones. Les transcribo algunas intervenciones, respetando el anonimato de sus autores: 

Comienza uno diciendo: "Oye, algo habrá que darle a Obama, ¿no?" "¿Obama?", responde otro, "pero si acaba de llegar. Es demasiado pronto, que le den un Príncipe de Asturias y el año que viene ya veremos". "Yo insisto en que le demos algo. El de la Paz, por ejemplo", propone el primero. "No, mejor el de Economía, por sus medidas contra la crisis", interrumpe otro. "¿Economía? Pero si aún no se ve en qué acabará la dichosa crisis", le responden. "Pues lo mismo que su pacifismo, que ya veremos en qué queda, ¿no?", comenta un discrepante. "¿Y si le damos el de Literatura, por sus discursos encantadores?", propone otro, que ante la sorpresa aclara: "Igual que lo ganó Churchill, ¿no?". 

Total, que puestos a darle un premio, casi mejor el de la Paz, que canta menos. Lo que me parece injusto es que no haya sido un premio compartido, ex aequo, o al menos con una mención de honor para alguien que ha contribuido tanto o más al galardón de Obama: el anterior presidente norteamericano, George W. Bush. 

Sin el precedente de Bush, el club de fans de Obama no sería ni la cuarta parte de lo que es hoy. Ya dijimos en su momento, al producirse el relevo, que desde su retiro tejano el ex presidente seguiría prestando por mucho tiempo un servicio impagable: hacer de contraste. Tras su paso por la Casa Blanca, cualquier cosa que hiciera su sucesor parecería buena. Sin la tiniebla de Bush, el astro Obama no deslumbraría tanto.