Trabajar cansa

¿Qué nos traerá el 2010?

"No vamos a decir que es el final de las penas que está produciendo la crisis, pero sí es el principio del fin" -Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos- 

                 

A dos meses de inaugurar el año 2010, no sabemos si recibirlo con cava o escondernos bajo la cama. ¿Será el año de la recuperación, como anuncian los optimistas? ¿Seguirá la crisis y habrá que esperar a 2011? ¿O traerá el batacazo económico final, como insinúan los apocalípticos? 

Estos días conviven todas las voces: los que aseguran que lo peor ya ha pasado, y los que responden que la verdadera crisis está todavía por llegar. Unos ven luz al final del túnel. Otros advierten que esa luz es una locomotora que viene de frente para arrollarnos, y que provocará lo que ya han bautizado, por adelantado, como "el crash de 2010". 

Es difícil hacer pronósticos, porque ni siquiera sabemos cómo estamos ahora. Los bancos españoles, por ejemplo. Circulan rumores de que están con un pie en el abismo, y que acabarán arrastrados por la morosidad y la basura financiera. Pero en tal caso hay que admitir que lo disimulan muy bien, pues siguen recogiendo beneficios. También la bolsa sube, pero no falta quien señala una nueva burbuja, termonuclear. Lo mismo con el paro: se frena la destrucción de empleo, pero ni el gobierno lo celebra, por si es un espejismo. 

Desde el principio hay un componente esotérico en la crisis: o los gobiernos no saben lo que está pasando, y se limitan a verlas venir; o no nos están contando la verdad. Tanto hablar de la crisis como un fenómeno natural (terremoto, tsunami, diluvio, enfermedad), que al final aceptamos que sólo cabe repartir paraguas y flotadores, y esperar a que escampe. ¿Alguien tiene un plan por si todo empeora? Dudo de que tengan siquiera un plan para cuando venga la recuperación. ¿Volver al punto anterior? ¿Es posible? ¿Es deseable?