Trabajar cansa

Dios bendiga el Ibex 35

"Los empresarios españoles debemos contribuir a que la Jornada Mundial de la Juventud sea un éxito" -Fragmento de la carta de Emilio Botín y César Alierta- 

                    

Imaginen la siguiente escena: en un lujoso hotel madrileño, desayunan los dueños y directivos de las mayores empresas del país, junto al cardenal católico más poderoso. Todos han sido convocados por el primer banquero del reino, y por el presidente de la primera multinacional del país. ¿Qué es esto? ¿El rodaje de la película póstuma de Berlanga? 

Hay fotos del acto, así que créanselo. Están todos, sonrientes alrededor de un Rouco Varela vestido con sus mejores galas: los presidentes del Santander, Telefónica, Endesa, Iberia, las grandes constructoras y el resto de peces gordos con presencia en el Ibex 35 bursátil. Convocados por Emilio Botín y César Alierta, no se juntaron para una misa selecta ni un besamanos cardenalicio, sino para pasar el cepillo y que los magnates se rascasen el bolsillo. El objetivo de la colecta es de altura: financiar la visita del Papa a España en 2011. 

No hay nada reprochable en que la elite empresarial desayune con la autoridad católica en un hotelazo y se comprometa a hacerle más cómoda la estancia española al Papa. Si sus accionistas lo aprueban, allá ellos. Es más, me parece una iniciativa excelente, y me encantaría que se unieran otros empresarios, con la Visa por delante. 

Ruego a los muy católicos patrones que echen el resto, que no escatimen su limosna, que el santo padre merece un esfuerzo. Más que nada porque cuanto más aflojen ellos, menos nos tocará apoquinar a los demás, pues también esta vez tendremos que echar moneda aunque no nos hayan invitado a desayunar. Hace unos días supimos que el Estado se ha comprometido a pagar la mitad de los cincuenta millones que costarán las olimpiadas papales del 2011. ¿Podremos objetar?