Trabajar cansa

Así se hace una paja (mediática)

"Se está produciendo un delito de provocación sexual, un delito de corrupción de menores, y otro de intrusismo." -Denuncia de Manos Limpias contra la Junta de Extremadura- 

             

Los consumidores de información tenemos nuestras perversiones, claro que sí: temas que nos excitan sobremanera y nos revolucionan las hormonas. Salvo ciertas parafilias, somos previsibles: a todos nos pone más o menos lo mismo, y los medios saben tocar la tecla exacta para calentarnos. 

A mí no me pone cachondo lo mismo que a una señora del PP, por supuesto. Pero los de mi tribu respondemos a estímulos similares, de la misma forma que en la derecha tienen su propio repertorio. De forma que muchas mañanas la experiencia de leer un periódico o escuchar una radio es, cómo decirlo, uf... Como una paja, sí. Una paja mental, claro. O mediática, para ser más exactos. 

Viene a cuento de otras pajas de estos días, las que supuestamente enseña la Junta a los jóvenes extremeños. La noticia no daba para mucho, así que hubo que manipularla e inflarla para que estuviera a la altura de la libido de la derecha nacional. Y es que algunos, cuando leen en un mismo párrafo PSOE, educación sexual, jóvenes, despilfarro y crisis, aliñado con unas cuantas gracietas, ya ven lo que pasa, ay, ay, oh, oh, uuufff. 

Por supuesto, a los lectores de izquierda también nos va la marcha, pero nos animamos con otros reclamos. Algunos lo ponen todo perdido con sólo ver a Aznar, o a Bush, y si están los dos juntos ya es el descontrol. Otros se ponen a cien en cuanto un obispo abre la boca, o con Díaz Ferrán, o incluso con Esperanza Aguirre. Yo mismo creo saber lo que excita a mis lectores, y les doy el gusto cada vez que puedo. 

Que una pajilla mediática de vez en cuando está bien, eh, pillines. Pero no os paséis. Porque éstas, a diferencia de las de toda la vida, sí que te dejan ciego.