Trabajar cansa

El campo, eso que se ve desde el AVE

"Seguiremos trabajando como lo venimos haciendo día tras día por el sector y por ayudarles en momentos difíciles" -Elena Espinosa, ministra de Agricultura-

                 

Me sumo a los agricultores que hoy saldrán de manifestación en Madrid, en defensa del medio rural, amenazado de ruina total. Estoy con ellos. Porque si el campo se muere, el paisaje desde el AVE se vuelve monótono, sin esas vaquitas y esos tractores tan entrañables. Lo mismo digo de las autovías: bastante tediosas son como para quitarle esos pueblecitos que quedan a los lados. Y no hablemos ya de viajar en avión: lo bonitos que son los campos de cultivo, tan cuadriculados.

Ríanse, pero es así de triste: para la mayoría, el campo es poco más que un fondo colorido que decora los viajes. Ah, bueno, y el escenario pintoresco para nuestras escapadas rurales de fin de semana. Porque al hotelito con encanto le quitas la vidilla rural y se queda en nada.

Que los ciudadanos vivamos con indiferencia la ruina del mundo rural, es grave. Pero mucho más lo es que los sucesivos gobiernos también lo sientan así. De otra manera no se entiende el abandono a que lo han condenado desde hace décadas. El campo agoniza, se empobrece y despuebla, y lo raro es que todavía quede gente que no se haya mudado a la ciudad.

Porque está muy bien decir que defendemos el campo. Pero si no hay actividad económica viable –y hoy no la hay, con los precios de miseria que paga el oligopolio de la distribución alimentaria-, no esperemos que su población se quede allí para dar ambientillo. Aunque claro, tampoco es mala idea: que los últimos habitantes sean contratados por el Estado como figurantes. Actuarían como campesinos y ganaderos, para dar sabor rural a nuestras excursiones. Total, en la práctica muchos ya hacen tareas de figuración, trabajando la tierra para luego no poder ni recoger la cosecha.