Trabajar cansa

¿Subiríamos otro escalón por Aminatu?

"Trabajamos con toda nuestra capacidad, dentro de los límites. El Gobierno no puede hacer lo que no está a su alcance" -José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno-

             

Cada día que pasa es más urgente resolver la situación de Aminatu Haidar, y a la vez más complicado. La pregunta es: ¿puede hacer algo más el Gobierno español? Según Exteriores, ya han hecho todo lo que está en su mano, sin éxito. Pero no es cierto. Más correcto sería decir: podríamos hacer más, pero no debemos. Realpolitik. O dicho en términos duros: podríamos tomar medidas más drásticas, pero Aminatu no es un problema tan vital para nuestros intereses.

Por supuesto que España podría hacer mucho más. En las relaciones internacionales hay toda una escala de respuestas en grado ascendente, desde el escalón más bajo -la mera petición diplomática-, hasta el más alto, que sería la declaración de guerra. Entre medias, uno puede llamar al embajador, buscar apoyos internacionales, congelar relaciones, romperlas, cerrar fronteras, denunciar ante organismos o revisar acuerdos.

Nadie pide que bombardeemos Rabat a cambio del pasaporte de Aminatu, claro que no. Pero descartar el escalón más alto no justifica quedarse en el más bajo. La decisión de subir algún peldaño más depende de la importancia que para cada país tiene su vida.

Para Marruecos no vale nada, y en cambio la devolución del pasaporte vale mucho, es visto como una humillación, por lo que su nivel de resistencia a la presión es muy alto. Para España su vida vale más, pero no tanto como para poner patas arriba las siempre conflictivas relaciones con Marruecos. Pero en el cálculo hay que incluir otra variable: la responsabilidad, que en el caso de España es histórica, pero también presente, por su connivencia en la expulsión. Si Aminatu muere, no sólo seremos anfitriones de su muerte. También cómplices.