Trabajar cansa

2009: pa'habernos matao

"La clase política fue tan eficaz en impedir una verdadera catástrofe, que tal vez algunos no recuerdan ya lo sucedido." -Marek Belka, director del Departamento Europeo del FMI-     

                 

Bueno, pues ya pasó. Unas horitas más y habremos dejado atrás 2009, un año que fue recibido con los peores presagios por parte de analistas, medios de comunicación y astrólogos. Ya se nos ha olvidado, pero revisen las hemerotecas y comprobarán con qué ánimo fúnebre saludamos el nuevo año. 

El último día de 2008 aún nos duraba la conmoción por las bancarrotas estadounidenses, y veíamos cómo nuestra preciosa burbuja enladrillada se agrietaba. De ahí que el nuevo año se etiquetase por anticipado con términos tan esperanzadores como crisis, desplome, recesión e incluso depresión, en la que ya se conocía como "la peor crisis desde 1929". 

En las primeras semanas del año no hubo día que no saliese algún organismo internacional a pronosticar desplomes del PIB, tasas históricas de paro y convulsiones sociales. Además se vaticinaba la quiebra inminente de bancos, y por aquí hubo graciosos que veían venir el corralito. Para terminar de acojonarnos, a los trabajadores nos amenazaban con una inevitable reforma laboral, y por si éramos pocos apareció la gripe, que iba a cepillarse a media humanidad. 

Y sin embargo, aquí estamos. Vivos, haciendo las compras navideñas, preparando el cotillón, con paz social, bancos recogiendo beneficios y crecimiento del PIB a la vuelta de la esquina. Podríamos pensar que no fue para tanto, que nos hemos salvado. 

Pero no nos engañemos: el año ha sido un desastre. Miles de empleos destruidos que ya no volverán, billones de euros públicos fundidos, más desigualdad y varios pasos atrás en lo avanzado socialmente. Pero claro, como no se acabó el mundo, respiramos aliviados. Una vez más los profetas cumplieron su misión.