Trabajar cansa

La romería de Davos se pone seria

"En 2009, con los líderes económicos en estado de shock, los gobiernos tomaron la iniciativa. Este año trabajarán juntos de nuevo." -Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial- 

                         

¿Creían ustedes que la prometida refundación del capitalismo se quedaría en nada, en buenas palabras? Pues no. Una vez pasado el susto, los responsables de la cosa económica piensan ponerse en serio a reformar el sistema. A ello prometen dedicarse en Davos, donde el Foro Económico Mundial tiene este año por lema "Mejorar el estado del mundo: repensar, rediseñar, reconstruir". 

El problema es que Davos no parece el mejor escenario para una tarea así, siquiera para que sea tomada en serio. Pretender que los líderes reunidos en Davos rediseñen el mundo es como convertir una romería en un congreso de teología. Porque eso es lo que Davos ha sido durante muchos años: una romería del capitalismo, a la que acudían los triunfadores del mundo para pasar varios días celebrándose a sí mismos, en un ambiente de lujo, acompañados por famosos y líderes mundiales sonrientes, con una agenda llena de grandes temas que eran poco más que pompas de jabón. 

Y claro, una romería siempre es una romería, y cuesta cambiar el paso. Aunque este año los participantes no se rían tanto –siempre pareció que se reían de nosotros, sí-, e impongan un perfil austero al encuentro, el cuerpo del romero no olvida los grandes momentos vividos allí, y en cuanto uno baja la guardia acaba dando palmas y abriéndose la camisa. 

Frente a la romería de los poderosos, los ciudadanos tenemos nuestra propia fiesta popular: el Foro Social Mundial, que cumple diez años, y que a la sede de Porto Alegre suma otras por todo el mundo. En Madrid y Barcelona hay Foro desde hoy, y les aseguro que el programa es muy interesante. Ustedes deciden si prefieren ir a Davos o al Patio Maravillas.