Trabajar cansa

¿Fueron un fracaso las manifestaciones?

"Por lo visto, hubo un cierto pinchazo. Fue una manifestación de muchos delegados sindicales en la que faltaban muchos pensionistas." -Josep Antoni Duran i Lleida, portavoz de CiU en el Congreso- 

                   

Estuve en la manifestación del martes en Madrid, y de vuelta a casa, cuando me preguntaron qué tal, dije: "Mucha gente, más de la que esperaba." Sin embargo, al despertar ayer comprendí que todo era una ilusión óptica, en realidad éramos cuatro gatos, pues toda la prensa, radios y tertulias me aseguraban que los sindicatos habían pinchado.

Según los cálculos más fiables, en Madrid hubo más de 15.000 personas, 10.000 en Barcelona, otras tantas en Valencia o Alicante. ¿Es mucho o poco? Si lo comparo con manifestaciones históricas, es muy poco. Si tomo como referencia cualquier marcha de las que cada semana salen en esas mismas ciudades, es mucho. Si me fijo en la última sindical, la del 12 de diciembre, es menos.

¿Caben comparaciones? No creo. Las circunstancias nunca son las mismas (la del 12-D era una única convocatoria nacional y en sábado, mientras las del 23-F eran locales, en martes y lluvioso). No se trata de buscar excusas, al contrario: yo creo que, al margen de esas circunstancias, hoy en día sacar diez mil personas a la calle es un éxito. Pero es que las manifestaciones se han puesto muy caras en España. Entre los disparatados cálculos de los organizadores, y la memoria de las grandes citas históricas, parece que si no sacas un millón a la calle casi mejor que te quedes en casa.

El que quiera pensar que ha sido un fracaso y que a la gente le da igual la reforma de las pensiones, allá él. O que convoque una a favor de la reforma, a ver cuántos van. Mi lectura es otra: una convocatoria apresurada, sin apenas publicidad, en varias ciudades y fechas, contra algo que aún es sólo intención, y por parte de unos sindicatos que midieron mucho su lenguaje –sólo pretendían decir "aquí estamos"-, nos juntó a muchos.

Tras más de cinco años en que la izquierda se retiró de la calle (no así la derecha católica), un nuevo ciclo de protesta no se activa de un día para otro, va rodando poco a poco. Y como algunos se solacen en la imagen de un fracaso sindical, acabarán llevándose un susto.