Trabajar cansa

¿Viven mejor los iraquíes ahora que con Sadam?

"Ahora sabemos que no puedes llevar la paz a un país sólo con una operación militar; tienes que fortalecer todas las estructuras del Estado." -Gordon Brown, primer ministro británico- 

                 

Imagino que muchos de los iraquíes que ayer acudieron a las urnas se habrán hecho esa misma pregunta repetidas veces en los siete años transcurridos desde la invasión del trío de las Azores: ¿vivimos mejor que con Sadam Hussein? ¿Para esto nos libraron de él? ¿Esta es la democracia que nos habían prometido? 

El Irak gobernado con mano férrea por Sadam no era el mejor lugar para vivir, qué duda cabe. Sobre todo tras la primera guerra del Golfo, cuando el acoso internacional (en forma de bloqueo, sanciones y ataques militares) empobreció el país y lo cerró sobre sí mismo, endureciendo el régimen y la represión contra la disidencia. 

Pero en aquel Irak no había algunas cosas que llegaron en el equipaje del ejército invasor. En primer lugar no había terrorismo islamista, pues aunque se esgrimieron como argumento para el ataque los supuestos lazos entre Sadam y Al-Qaeda, ha sido tras la invasión cuando la multinacional de Bin Laden ha abierto en el país una de sus filiales más activas. Tampoco existían el caos y la violencia que desangran hoy el país tras la desintegración de un aparato estatal que era de los más sólidos de la región, ni la brutal división étnica y religiosa del país. Caos y violencia que en 2009, sexto año de "paz"; dejaron más de 4.500 muertos en el país. 

Hace poco, en su comparecencia en la comisión que investiga la guerra de Irak, el ex primer ministro Tony Blair aseguró que no se arrepentía de nada. "Volvería a hacerlo", dijo. Y añadió: "Hoy estamos más seguros". Será él, porque los iraquíes nunca han vivido tan inseguros como hoy. El viernes pasó también Brown, y dijo haber aprendido la lección de los errores en Irak para no repetirlos en Afganistán. No hay más que ver el camino que llevan los desgraciados afganos. 

Eso sí, entre tanta mala noticia, un dato positivo: el Ministerio de Petróleo anunció hace unos días que en febrero las exportaciones de crudo alcanzaron el nivel más alto desde 1990, dos millones de barriles diarios. Ya ven que la cosa no está tan mal.