Trabajar cansa

Aguirre, reina del Photoshop

"Nosotros nos apretamos el cinturón: hemos quitado consejerías, suprimido altos cargos, bajado el sueldo. Eso tendría que hacer el gobierno." -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid- 

                              

El día que se retire de la primera fila, Esperanza Aguirre tiene por delante un gran futuro como asesora e instructora política. Me la imagino dando conferencias por el mundo y firmando libros de autoayuda para gobernantes, rodeada de fans y discípulos. Y no me refiero ahora a su reconocida capacidad para ser el perejilillo de todas las salsas, ni a la inteligencia política con que ha construido su fortín. Hablo de otra de sus habilidades, menos publicitada pero igualmente admirable: su manejo de la contabilidad creativa, su buena mano para el maquillaje estadístico y contable. 

Ahora que el gobierno español recibe presiones europeas para reducir el gasto público y recortar el déficit, Zapatero debería pedir consejo a Aguirre, o incluso dejar en sus manos la contabilidad del Estado. Así venderíamos la moto de un recorte del gasto, mientras en realidad lo mantendríamos o incluso lo aumentaríamos. 

No hay más que ver lo que lleva haciendo en Madrid desde hace seis años. Basta cambiar el nombre de cada cosa para que las cuentas ya no sean las mismas. Por ejemplo, los altos cargos: desde que llegó Aguirre se han duplicado los puestos de libre designación y directivos del gobierno regional, pero modificó la forma de denominarlos y computarlos, y así presume de haberlos reducido. 

Lo mismo hizo con las listas de espera quirúrgica. Como eran escandalosas, dio una manita de maquillaje, y a correr. Las listas son hoy mayores que nunca, pero como el sistema sanitario no te considera en lista de espera hasta que no estás ya casi tumbado en la mesa de operaciones, pues tan contentos. Lo que no se computa no existe. 

La educación es otro modelo de maquillaje. Aguirre deja que los colegios públicos se degraden, mientras da facilidades a los privados. Resultado: cada vez más padres huyen de la pública a la privada. En lenguaje aguirrista: libertad de elección, son los padres los que eligen privado. 

Ya sé que Aguirre no es la única gobernante aficionada al Photoshop. Pero nadie lo hace como ella.