Trabajar cansa

Aído, ministra pimpampum

"No hay día en que la ministra de Igualdad no deje de sorprendernos con sus ocurrencias y originalidades" -Sandra Moneo, Secretaria de Política Social del PP- 

              

¿Para qué sirve el Ministerio de Igualdad? Es una pregunta corriente entre quienes, desde su creación, cuestionan tanto su existencia como a su titular, Bibiana Aído. Yo no sé si sirve realmente para avanzar en la igualdad que promueve, si es más eficaz un ministerio que agrupe funciones antes repartidas en otras carteras. Pero sí creo que el departamento de Aído cumple una función inestimable para el gobierno en esta legislatura: ser el pimpampum político y mediático. 

La institución del pimpampum es un clásico entre nosotros. Los sucesivos gobiernos de la democracia han procurado tener en sus filas algún elemento que sirviese como blanco preferente de las críticas, en el que la oposición y los medios entretuviesen los dientes y descargasen su ira, que de esa forma no alcanzaba tanto a otros miembros del gobierno. 

Hagan memoria, ya verán como recuerdan unos cuantos ministros bocazas, bronquistas, despistados o ineptos, que hicieron las delicias de sus rivales, así como de tertulianos y humoristas, y hasta protagonizaron chistes populares. Una vez fuera del gobierno, la mayoría demuestra que no son ni tan brutos ni tan tontos como parecían. 

Pues bien, Bibiana Aído, al margen de su competencia, cumple bien como pimpampum. No hay más que ver la saña con que la oposición y ciertos medios se ceban con ella cada vez que abre la boca. Hay que reconocer que a veces hace méritos; otras no tanto, pero cualquier cosa que haga o diga es recibida ya con el colmillo retorcido. 

Volviendo a la pregunta inicial: ¿para qué sirve un Ministerio de Igualdad? ¿Es necesario? Yo pienso que sí hacen falta políticas de igualdad, tanto por las discriminaciones que permanecen como por el fondo cultural machista que aún persiste –y que se ve en el tono de ciertas críticas a Aído y a otras ministras-. Pero no tengo claro que la solución pase por un ministerio específico. En tal caso, esperaría que sirviera para algo más que formular ideas, lanzar campañas de sensibilización y funcionar como pimpampum de la derecha. Aunque esto último lo borde.