Trabajar cansa

Creo que he visto un fantasma

"Reconozco que dentro de los ambientes del PP hay preocupación, negarlo sería absurdo, pero es una preocupación relativa y ponderada." -Francesc Fiol, portavoz del PP en el Parlament Balear- 

        

Últimamente las páginas de información política de los medios de comunicación españoles parecen sacadas de una revista de fenómenos paranormales: están llenas de fantasmas, aparecidos, muertos vivientes. De ahí que más de uno no gane para sustos y viva con el corazón en un puño, temiendo que en cualquier momento se le aparezca un espíritu llegado del más allá con malas intenciones. 

Hace unos días le pasó a Esperanza Aguirre. Estaba tan tranquila en su despacho, cuando de repente el guardia de la puerta la llamó para decirle que había visto un fantasma merodeando por los pasillos de la presidencia. Aguirre, tras escuchar la descripción del aparecido, atrancó la puerta con un armario para evitar que aquel enviado del pasado pudiese entrar en su despacho. Finalmente, el fantasma se fue, pero muy cabreado, y advirtiendo que volvería otro día. La escena, que prometía ser una tragedia shakesperiana protagonizada por la Lady Macbeth madrileña, acabó en un cómico episodio propio del género chico. 

Días después de esa aparición, otro fantasma fue visto en Zaragoza. Iba en autobús, y se tapaba la cara con bufanda, gorra y gafas de sol. En este caso más que un espíritu es un zombi, salido de la tumba tras quince años, y con poca capacidad ya a estas alturas para dar sustos, aunque tal vez alguno se sobresalte de pensar que acabe contando detalles del más allá en algún programa televisivo, lo mismo La Noria que Cuarto Milenio

El último fantasma es el que más miedo da a algunos. Se le vio este fin de semana por Madrid, y hoy se teme su aparición en Baleares, donde quienes le conocieron en vida no saben dónde esconderse, mientras oyen voces que lo anuncian: prevaricación, cohecho, malversación, apropiación indebida, falsedad documental, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito fiscal... Dicen que en Génova tienen más miedo de este espectro que de los espíritus de la Gürtel, cuyas psicofonías confían borrar de la cinta en que fueron grabadas, y así ya no asustarán a nadie.