Matonismo financiero

“Las críticas de Fernández de la Vega a las Agencias de Calificación sólo empeoran la credibilidad económica del gobierno.” Argumentos Populares, comunicado del Partido Popular-  

                     

Hala, ya lo han conseguido. Estamos asustados. Sólo es un rasguño, pero sugieren que sólo es el primero. Una heridita de nada, pero bastan unas gotitas para que los buitres de las finanzas, esos que “huelen la sangre” y adoran jugar con fuego –sin quemarse ellos, claro-, dejen de picotear un instante en la herida griega y vuelvan la mirada sobre nosotros.

Podemos consolarnos insistiendo en el descrédito de Standard & Poor’s y las otras agencias de calificación. Es verdad que son las mismas que le dieron la máxima puntuación a la mierda financiera que causó la crisis, y que sus responsables tuvieron que comparecer hace seis meses en el Capitolio bajo sospecha de fraude. Pero nada de eso ha tenido consecuencias: siguen siendo los mismos, no se han sometido a ninguna regulación, ni siquiera han tenido el detalle de pedir disculpas por sus errores pasados.

Aunque para nosotros no tengan credibilidad alguna, ahí siguen, y forman parte de las reglas del juego. Porque de eso se trata: en estos dos años nadie ha tocado las reglas del juego, y por eso hoy soportamos el sarcasmo de que esas mismas agencias sean las que puntúan nuestra solvencia, nos castigan con una nota más baja y nos amenazan con futuras rebajas si no hacemos los deberes. Puro matonismo financiero.

Porque hay deberes, claro que sí. Al tiempo que nos castigan, nos dicen cómo podemos salvarnos del próximo tirón de orejas. En su informe nos piden austeridad y reformas estructurales, incluyendo el “inflexible mercado de trabajo”. Y es que no sólo no han cambiado las reglas. Tampoco las recetas.

Como nadie le ha metido mano a las agencias, conservan su poder, y hacen daño. Para nosotros no tienen credibilidad, vale, pero para “los mercados” sí, y consiguen espantar inversores prudentes –los institucionales, por ejemplo, que suelen tener prohibido comprar productos con nota baja-, a la vez que atraen a los especuladores que buscan ganancia apostando contra el riesgo. Si encima tienen la ayuda quintacolumnista de la leal oposición, qué más pueden pedir.