Ya que recortan, metan tijera al AVE

“No pedimos cosas raras; somos españoles y queremos tener como toda España un AVE. Queremos ir a Madrid en dos horas y media, como van todos.” -Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria-

                 

Desde el momento en que el Gobierno ha incluido en su plan de recortes las inversiones para infraestructuras, un escalofrío ha recorrido comunidades y ayuntamientos. El que más ha levantado la voz ha sido el presidente cántabro, furioso después de que Fomento suspendiese el acto de colocación de la primera piedra del AVE a Cantabria. Pero no ha sido el único: consejeros de transporte y alcaldes de toda España han salido a defender sus infraestructuras prometidas. “¿Cómo, que nos vamos a quedar sin cortar cintas ni poner primeras piedras de alta velocidad en año electoral?” 

Antes de la actual crisis, cuando parecía que el crecimiento económico no tendría fin, gobernantes y líderes políticos alimentaron una promesa insensata: unir todas las capitales de provincia mediante AVE. Sí, ya sé que suena a disparate, pero en aquellos tiempos burbujeantes parecía lo más normal, y se plasmó en un desquiciado plan de infraestructuras que iba a llenar de autovías y líneas de alta velocidad hasta el último rincón del país. 

Cuando alguien repite eso de que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, yo siempre pienso en aquellos planes de infraestructuras que nos iban a hacer líderes mundiales en autovías y trenes veloces. Y ahora, cuando vienen las vacas flacas, nadie quiere bajarse de esa burra, todos quieren conservar su prometido AVE y que sean otros los que se sacrifiquen. 

En una entrevista reciente el ministro de Fomento dio un dato que me dejó sin dormir varias noches: cada kilómetro de AVE tiene un coste de mantenimiento de 100.000 euros anuales; el doble si lleva túnel. Echen la cuenta con la red actual, y con la proyectada. Un disparate más de un medio de transporte insostenible, y cuyos efectos benéficos para la economía y el empleo no hay más que verlos, ahora que somos a la vez líderes europeos en kilómetros de AVE y en paro. Lo acaba de recordar Ecologistas en Acción, que ha pedido aprovechar la crisis para revisar esos planes. ¿Entraremos en razón, aunque sea a la fuerza?